Límite de edad de citas

Ello si se tiene en cuenta que el Decreto-Ley 19 del concedió a la prohibió la imposición de multas relacionados con las citas médicas. Para los efectos de esta ley, se definen los siguientes términos: de su edad. .. c) El trabajador que cumpla con los requisitos legales para optar por su. De igual manera, este marco de conocimientos es importante tenerlo presente en cualquier tipo de estructura familiar. Cusinato cita a Don Jacksonmanifestando que la familia funciona como sistema al definir reglas que contribuyan a que sus integrantes se comporten Regla de limite de edad de citas sí de manera organizada y repetitiva. CSPA puede proteger el estatus de “menor” para inmigrantes que solicitan a través de la familia, empleo, y para ciertos inmigrantes bajo. 23 May En nuestro país no existe legalmente ningún límite de edad máximo para recurrir a la reproducción asistida en la sanidad privada, ya que la Ley Española no lo establece. Límites de edad para citas electrónicas. Los servicios de citas por Internet y por teléfono por regla general solicitan usuarios con un límite de edad de 18 años. Mientras que los sitios web de las redes sociales que no se dedican exclusivamente a encontrar citas, a menudo permiten usuarios menores de 18, la Ley de Protección Infantil en ... Llamar a una oficina con servicio de licencias comerciales (CDL) del DMV y hacer una cita para el examen de manejo. (Las citas para los .. Cuando maneje debe ir acompañado de su padre/madre, tutor legal, cónyuge o adulto de 25 años de edad o más, que tenga una licencia de manejar de California válida. Deben. La inestabilidad del adolescente relacionada con su ciclo vital se une a los cambios que vivencia en regla de limite de edad para citas estructura familiar debido al divorcio, a su deseo de contar con un hogar estable, la necesidad de límites claros entre sus padres y él en cuanto a sexualidad, horarios de llegada a la casa, responsabilidades ...

2 años viviendo con una Karen, el comienzo de un infierno

2020.09.17 22:57 Sespez 2 años viviendo con una Karen, el comienzo de un infierno

Cast: Yo, mi hermano, la Karen, Abuela
Personajes secundarios: Mamá y Papá

Bueno, esta historia es algo bastante larga, trataré de contar los detalles mas importantes y no desviarme tanto.

Cuando mi hermano y yo teníamos 17 años estábamos a punto de empezar la Universidad y estabamos bastante desesperanzados, pues las carreras que queríamos solo se podían estudiar fuera de la ciudad y mis padres no podían costearse estudios foráneos, así que las opciones que nos daban era que mi hermano estudiase Comunicación y yo Arquitectura (como si eso fuese mas barato). mi hermano quería estudiar Letras y yo Artes.
Mi papá tiene dos hermanos, y la Karen en cuestión es su hermana. Karen vivía en la ciudad donde podíamos estudiar nuestro sueño y nos ofreció irnos a vivir con ella, no tendríamos que preocuparnos por comida ni renta, ni nada mas que nuestros propios estudios, habló con nuestros padres y quedó decidido. Presentamos exámen y mi hermano si quedó en la uni pero yo no, asi que el se fue y a mi me ofrecieron irme para tomar cursos de pintura, ya que en mi carrera debes presentar un examen de habilidad ademas del examen de ingreso. Total que no me fui por pasar mas tiempo con un novio que tenia que de todas formas terminé con él un mes después de iniciar los cursos. Lo sé, mis decisiones a esa edad (ya 18) fueron muy malas. Me fui a inicios del año siguiente y tome un curso de 4 meses para volver a presentar el examen (sería en Mayo). Recuerdo que mi relación con mis padres nunca había sido buena y al irme no mejoró. Cuando llegué al depa donde vivia mi tía, mi hermano ya llevaba un semestre cursado y se lo veía bien a mi parecer, pero el infierno comenzó al día siguiente de llegar. Por alguna razón mi hermano se echó un desodorante que a la Karen (asmática) le hacía mal. y me empezó a regañar a mi (mas que regañar, hablar con gritos, reclamos) sin saber si había sido yo.
Mis cursos eran martes y miercoles, asi que el resto de la semana no hacía mucho. Mi hermano tenía clases todos los dias, lo normal. Karen decidió que teníamos que ir a "ayudarla" al trabajo todos los dias sin importar que quisieramos hacer otras actividades. Nosotros nunca lo dudamos, nos convenció de que al ayudarla ella nos ayudabamos nosotros a tener una mejor calidad de vida o alguna mierda por el estilo. Todos los dias, todo el día en mi caso. Había dias que por "ayudarla" salía tarde a mis cursos y llegaba con el tiempo al límite, se lo hacía saber pero me culpaba por no apurarme en el trabajo. Cabe recalcar que era una Godín (trabajadora burocratica) y esa "ayuda" era hacerle todo, desde pasarle impresiones de la copiadora de la oficina, escribirle los oficios, hacerle TODO. Nuestra "paga" era basicamente vivir comodamente, lo que nos había ofrecido hacia meses.
Nosotros nunca nos atrevíamos a decir nuestras inconformidades por dos razones:
Toda nuestra vida sufrimos abuso emocional y psicologico por parte de nuestros padres y físico por parte de nuestro padre. Asi que para poner límites, aprender a decir que no, defendernos y en general ser humanos funcionales, no servíamos.
La otra razon es que si le decíamos a mi tía que algo no nos gustaba nos culpaba por ello, en vez de aceptar que no queríamos ir todos los dias al trabajo como ella nos habia manipulado para creer que era una obligacion, decia que ya que eramos 3 habia que ayudarnos entre todos. Pero esa ayuda entre todos era solo para las cosas que le convenian, o sea, beneficios propios como el trabajo o la casa. Eramos sus sirvientes, si ella quería una hamburguesa a la 1 de la madrugada teníamos que salir a esa hora a algún local abierto y comprarsela, pero para esto nos preguntaba primero si teníamos hambre, y aún si no teníamos tanta teníamos que salir a comprarle. viviamos en una zona algo cara y concurrida de locales de comida y comerciales en general. Tambien barríamos, lavábamos los trastes y, aqui se pone la cosa mas turbia, teníamos que dormirnos a la hora que ella se dormía porque habia una sola cama. Como digo, la zona era cara pero donde rentaba era casa de otra tía que le cobraba barato, y el lugar era muy pequeño. Entonces teníamos que darle masaje TODAS LAS NOCHES para que ella se durmiera, o cantarle, o cosas por el estilo para que la Reina Malvada se sintiera amada, porque era un ser tan vil y asqueroso que todas las personas que se acercaban terminaban alejandose porque no la soportaban, y esto lo viviriamos tiempo después.
Una de esas noches, ella creyó que yo estaba dormido y paso su mano por mi área genital. Yo nunca dije nada. Tiempo despues me enteraría que a mi hermano le hizo lo mismo.

tratare de ser breve desde ahora porque si no me alargaré mucho, solo queria dar una introduccion a cómo era su dinámica de abuso y manipulación.

Mi abuelo murió poco antes de que yo entrara a la Uni en Agosto, y esto hizo estallar la relación de por sí poco estable que tenía Karen con mi papá. Pues un dinero del seguro de vida de mi abuelito que estaba a nombre de Karen mi padre lo tomó con ayuda de mi abuelita para arreglarle su dentadura, que no es nada barato, ésto hizo entrar en colera a la maldita Karen e hizo todo lo posible para hacer quedar mal a mi padre frente a la familia. Mi abuelita se había quedado practicamente sola y, aprovechando que para esas fechas ya nos habiamos mudado a un lugar mas amplio, Karen decidió llevarse a mi abuelita a nuestro nuevo "hogar". Esto significó una nueva etapa en el infierno que era vivir con la idiota. Si bien habiamos accedido a ayudarla con el cuidado de mi abuela, nunca nos imaginamos que nos iba a dejar a cargo tambien de sus citas con el médico, lo cual era un lío porque el proceso de cambio de hospital estaba complicandose por falta de documentos. Tambien me hizo a mi responsable de retirar su pensión, lo cual tambien era un proceso porque ese dinero era de la pensión de mi abuelito y para autenticar su identidad necesitaba registrar sus huellas en el banco, y para colmo sus huellas casi no se leían, asi que para ese entonces yo me encargaba de lo siguiente:
Hacer el café de la mañana, darle un aperitivo previo el desayuno a mi abuelita, poner la mesa, barrer, sacar la basura, calentar el desayuno a mi abuelita, tender la cama de Karen, ayudarla a escoger su vestuario para su nuevo trabajo (ahora ganaba mas pues era subdirectora de otra institución pública), llamarle a su chofer (el cual no era su chofer, era conductor de la institución) para que viniera por ella cada mañana, lavar los trastes de la comida, de la cena, atenderla cuando llegaba del trabajo, hacerle junto a mi hermano sus trabajos, ayudarla en los eventos públicos que hubiera por parte de su trabajo (cargar cosas, participar, ponernos de tapete). Se preguntarán cómo manejaba mis tiempos para cumplirle sus caprichos y cumplir con mi universidad. No lo hacía, mis calificaciones están del asco porque descuide mis estudios y en general mi persona por cumplirle a ella. Mi horario era super random, de que algunos días entraba hasta las 12 y otros ni siquiera tenía clases, por eso podía disponer mas de mí y menos de mi hermano, que tenía un horario estricto de 8 a 2 o 3 de la tarde. No podía hacer actividades por mi cuenta porque la Gorda Malvada necesitaba "mas ayuda" en su nuevo trabajo. Y los masajes obligatorios que cada vez eran menos seguido.
Otro detalle que se me olvidó mencionar fue que ella fumaba marihuana. Mucho, y yo me dejé arrastrar por ese gusto que se convirtió en adicción.
Mi vida era un asco, me veía mal, me sentía mal, mis niveles de ansiedad y depresión estaban al tope, no cumplia con la escuela y me estaba atrasando. En tercer semestre de la carrera reprobé casi todas mis materias, nunca le dije. Sumado a eso el estado mental de la Karen estaba mal, ella siempre fue inestable y nos gritaba, nos decía obscenidades, ofendía a mis padres ahora sus nuevos enemigos cada que podía, a mi hermano le recriminaba haber entrado a un club de teatro porque así tenía menos tiempo para cumplirle sus caprichos. Nos decía que mis padres nunca podrían pagarnos un departamento por lo pobres que son y que cómo podiamos ser tan malagradecidos con la unica persona que nos ayudaba y "amaba" A mi abuela también la trataba así, y lo sigue haciendo. Un día ibamos a ir al cine temprano y nos dijo que la despertaramos, así que nos levantamos muy temprano a dejar la casa limpia, hicimos un poco de ruido aunque tratamos de no hacerlo para respetar su sueño y se levantó hecha un diablo a regañarnos por haberla despertado. Otro día se enojó por no despertarla temprano porque al parecer tenía unas cosas que hacer en la mañana. Cada que se enojaba nos decía que estaría mejor sola, que eramos lo peor de lo peor y que ahora entendía por qué nuestros padres nos trataban así.
Ella sabía del abuso que viviamos con nuestros padres y se aprovechó de nuestra "nobleza" (incapacidad de decir que no) para tenernos de sirvientes. Yo lloraba casi todo el tiempo porque sentía que estaba solo en el mundo, le llamaba a mi mamá por teléfono cada tanto solo para llorar con ella. Me escudaba en la marihuana para olvidarme de esos problemas, pero para los que fuman marihuana saben que estar en un estado mental así y fumar marihuana solo resulta en malas experiencias.
La situación en general era muy mala, llegó un punto en que no sabía si hacer o no algo de cierta forma por miedo a que se enojara. Esa era mi vida, miedo, ansiedad, odio interno, y mucha ira, ansiedad por las bajas calificaciones y sentirme tan mal por no poder mejorar... Estaba mal. Mi hermano tampoco estaba mejor, pero al menos su horario le permitia irse de la casa temprano e inventar cualquier excusa para llegar mas tarde. Nuestro cuarto era un asco, un verdadero asco, que no le deseo a nadie, ni siquiera teníamos camas, dormíamos encima de cojines de sillón cubiertos de sábanas, la Karen nos prometía cada tanto que pronto nos compraría camas, pero nunca lo hacía. Y eso que además del alto sueldo que recibía, se lo habían aumentado.
Ni siquiera teníamos el valor de decirle a mis padres todo esto porque también nos había manipulado para creer que las cosas que sucedían en la casa se quedaban en la casa.
Todo acabó cuando yo tuve el valor, no se de dónde salió, un día simplemente dije "es suficiente" y decidí salirme de ahí, hablé con mi hermano, luego hablamos con nuestros padres, con quienes ya nos habíamos arreglado un poco, y decidieron que podían destinar cierto dinero a un lugar mas o menos bien para vivir, así que sólo faltaba encontrar sitio. Esto fue un problema nuevo, pues no encontrabamos el valor para decirle a la Karen que nos íbamos. Cuando se lo dijimos, hubo discusión y yo solté la sopa, le dije que era una abusiva y nosotros habiamos ido a estudiar, no a ser sus sirvientes. Nos dijo que no podíamos agarrar agua ni comida del refrigerador. Al siguiente día tomé todas mis cosas y me fui a casa de una amiga que me había ofrecido asilo.
A principios de este año conseguimos un nuevo depa, donde viviamos solo nosotros dos, y aunque ha sido un proceso horrible el dejar esos traumas, sobrellevar el PTSD y la adicción a la marihuana y arreglar la relación con nuestros padre, puedo decir que soy muy feliz, por la situación de la pandemia estamos en casa de nuestros padres y las cosas van bien, arreglamos un espacio para tomar clases y hacer tarea, mi gata tuvo gatitos y mi Chochita (asi le digo a mi gatita, es que está rechoncha) me hace la vida muy alegre con sus travesuras y amor, el semestre acaba de iniciar y estoy mas que listo para mejorar mis notas y desempeñarme bien en lo que hago. Tengo el amor de mis padres y mi hermano, mis amigos y no puedo pedir mas. Al final creo que, aunque fue un golpe terriblemente duro, necesitaba pasar por todo eso para ser la persona quien soy ahora, y quien estoy trabajando por ser. Recientemente salí del closet como no binarie y mis padres me apoyan, cosa que nunca habría podido hacer viviendo con Karen pues es una lgbtfóbica de lo peor, diciendo que apoya y es de mente abierta pero teniendo comentarios bien desinformados e ignorantes.
No se que clase de monstruo tuvo que traumatizar a esa asquerosa basura humana para resultar así, pero los traumas solo se superan con voluntad y/o yendo a terapia. Uno mismo se permite situaciones desagradables, y es muy importante aprender a discernir entre lo que quieres en tu vida y lo que no. Espero que nadie pase por nada así, y si lo hacen, que pronto salgan de esa situación porque las personas con derecho son horribles, tenía tiempo viendo videos de Voz de Reddit en Youtube y no había caído en la cuenta de que también fui victima de una persona con derecho.
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2020.07.28 03:06 Otro_engranaje El amor, con etiquetas.

¡Buenas comunidad!
En esta ocasión traigo para compartirles un breve ensayo que elaboré en estos días sobre la cuestión del amor y su mercantilización en redes sociales estilo Tinder, Badoo, y otras tantas. Les dejaré el link a mi blog, si les place para leerlo con mayor comodidad, y también dejaré el ensayo por este medio. Sin más preámbulos, el ensayo...

El amor, con etiquetas.
No es un nuevo decir que “el amor”, en el transcurso del siglo XXI, ha tomado en las sociedades modernas un rumbo completamente diferente al que seguían los compromisos tradicionales. Tampoco es nuevo el decir que el “amor” (en comillas, pues deberíamos definir qué es amor) se transformó en una mercancía más en el momento que fue acaparado por el “espectáculo”.
Cuando Guy Debord (filósofo situacionista) escribía en los 60’ que “el espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes”[1], no creo que haya imaginado que las mismas personas fuesen las que configurasen su propia imagen para utilizarla como un medio de relacionarse socialmente o, por lo menos, no con la misma eficiencia con la que hoy lo hacemos. Y es que, en su gran mayoría, las webs y apps de citas por internet son fundamentalmente eso: la mercantilización del amor, la cosificación de nuestra imagen como individuos. Y, parafraseando a Bauman, las relaciones tienden a ser “líquidas”, débiles e implican poca responsabilidad. Es cuestión de satisfacer un deseo o una apetencia, por eso no implica realmente una relación “amorosa”, no implica un “nosotros”. Las palabras del filósofo, sociólogo y ensayista son crudas, pero de una verosimilitud considerable con la realidad:
El deseo es aquí el deseo de consumir […]. El deseo es un impulso dirigido a despojar a la alteridad de su otredad y, de paso, de su poder. De tanto ser probada, explorada, conocida hasta la familiaridad y domesticada, la alteridad sale con el aguijón de la tentación extirpado y roto... sí sobrevive al tratamiento, claro está. Pero lo más probable es que, en el proceso, sus restos no digeridos terminen cayendo del ámbito de los productos consumibles al de los desechos.[2]
El miedo a la responsabilidad es evidente, y el lenguaje hace una manifestación empírica de ello. Los llamados “vínculos sexo-afectivos” manifiestan esta cosificación, aunque el término en sí sea utilizado para “no poner al otro en el lugar de objeto de un vínculo”[3], cuando el proceso mediante el cual uno selecciona estos vínculos es comparable al de ver un catálogo de ropa en línea:
¿Cómo hacer para generar un "match" que sea compatible con lo que buscás? Lo mejor es ser específico en las búsquedas. "Vamos buscando gente afín, yo tengo mis claves, políticas y feministas, y esto me sirve de filtro para las personas que agrego.[4]
La anterior declaración de una usuaria de la app Tinder deja en claro el proceso. Basta con seleccionar filtros para encontrar lo que más se adecua a lo que uno desea del otro. Todo aquel que no cumpla los requisitos que cada uno o cada una impone en su búsqueda, será invisibilizado por un algoritmo que “filtra” aquellos perfiles que no nos gustan o no nos interesan.
La “ley de Mirtha.”
Mirtha Legrand, la “Chiqui”, conductora de televisión argentina de antaño, forjaría sin saber el precepto que este tipo de redes sociales readapta a su estructura de funcionamiento: “Cómo te ven, te tratan…” y si te ven mal no hace falta el maltrato, alcanza con hacer un “click” o un movimiento del dedo (dependiendo de si se usa una computadora o un smarthphone) e indicarle a la aplicación que no nos interesa el perfil que se nos presenta en la pantalla.
Refiriéndose al “sexting” (o “sexo virtual”), una experta en salud sexual señala:
“… tener en cuenta que nuestras imágenes se deben enviar sin el rostro y sin ninguna seña particular que nos pueda reconocer […]. El riesgo que corremos es que nuestra imagen sea reenviada sin que estemos de acuerdo…” [5]
Si bien la autora informa sobre un peligro real y habitual en la cuestión de la divulgación de imágenes íntimas en la virtualidad, deja constancia de este empleo de la imagen como mero objeto de deseo, y la “cosa” sigue ahí, al punto que no podemos ni confiar por entero en nuestro “vínculo”, pero aun así necesitándolo para satisfacer nuestros apetitos sexuales.
Cuando Zygmunt Bauman habla sobre la “vida de consumo”, se refiere justamente a una sociedad donde todo debe ser necesariamente consumible, dónde nosotros mismos somos llamados a producirnos para nuestro posterior consumo:
Los colegiales y colegialas que exponen con avidez y entusiasmo sus atributos con la esperanza de llamar la atención y quizás ganar algo de ese reconocimiento y esa aprobación les permitiría seguir con el juego de la socialización; los clientes potenciales que necesitan expandir su nivel de gastos y límite crediticio para ganarse el derecho a un mejor servicio […].
Ellos son, simultáneamente, los promotores del producto y el producto que promueven.[6]
A modo similar, somos nosotros quienes construimos una imagen, un perfil que nos sirve como carta de presentación, al mismo tiempo que buscamos perfiles que cuadran con nuestros gustos y nuestras preferencias. Nos evitamos así la molestia de tener una experiencia “desagradable” con nuestro próximo “vínculo” a consumir.
En la web del diario La opinión de Murcia, una crónica nos brinda un ejemplo claro, en contexto de pandemia –que al mundo azota en este 2020–:
Mientras esperaba para volver desde el extranjero, Alicia se ilusionó con Paula. «Parecía que la cosa iba bien. En cuanto volví a España, quedamos. Era la fase 3». Alicia recuerda pasar una primera cita con las mascarillas puestas y miedo al contagio, pero «la distancia social no la mantuvimos». «Fue una cita agradable, pero no hemos vuelto a hablar», manifiesta Alicia, que recuerda que se había formado otra imagen de ella por sus fotos y mensajes y, finalmente, superó sus expectativas.[7]
En el momento en que la incongruencia entre la imagen y la realidad queda en manifiesto, la ilusión y el deseo se desvanece. El conocer al otro, el adentrarse en el otro, no juega un papel importante. Pero así es el acuerdo, casi tácito, entre los usuarios.
Cualquiera puede retrucar, en esta instancia, que lo de dar una “buena imagen” no es nuevo. Lo cual es bien cierto. El linaje, las riquezas, la gentileza “caballeresca” … eran así mismo una especie de carta de presentación en otros momentos de la historia. En el Decamerón de Bocaccio es factible de observar este tipo de estilo de “hombre” de la Alta edad Media, y asimismo prototipos de mujeres “ideales”. Pero se trataba de una sociedad más elitista y estrictamente jerarquizada, y no existía una “mercantilización” de la imagen como la que hoy tenemos, ni tampoco una producción tan generalizada de nuestra propia imagen. Lo que vivimos hoy es una especialización técnica y masiva de autoproducción y consumo de experiencias, donde ya ni siquiera buscamos el amor, sino la satisfacción; donde no queremos asumir compromisos, sino consumir hasta que el producto se agote.
La imposición silenciosa de una imagen hegemónica.
No se puede oponer, abstractamente, el espectáculo y la actividad social efectiva; este desdoblamiento se encuentra él mismo desdoblado. El espectáculo que invierte lo real es efectivamente producido. Al mismo tiempo, la realidad vivida se encuentra materialmente invadida por la contemplación del espectáculo, y retoma en sí misma el orden espectacular dándole una adhesión positiva. De los dos lados la realidad objetiva está presente. Cada noción así fijada no tiene como fondo más que su pasaje a lo opuesto: la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real. Esta alienación recíproca es la esencia y el sostén de la sociedad existente.[8]
No solo nos producimos a nosotros mismos para nuestro posterior consumo, así como buscamos un perfil que nos resulte “deseable” o que sea de nuestro agrado. Necesitamos un modelo. Necesitamos saber cómo ser “lindos”, “apuestos”, “atractivos”. Precisamos construir una imagen que atraiga a más compradores y/o compradoras, con el menor margen de error posible. Aquí es donde aparece el espectáculo como “la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, es decir social, como simple apariencia.” [9] La relativa facilidad contemporánea de acceder a los medios masivos de información y del espectáculo hacen factible esta imposición de una imagen hegemónica[10], tanto para el hombre como la mujer, a la que el gran público tiende a aspirar. Y, a veces incluso sin saberlo, reproducimos esta imagen de lo “bello”, de lo “atractivo”, de lo “sensual”, en un intento voraz por agradar y por producirnos. Así mismo, cuando buscamos en las redes de citas virtuales nuestra “pareja”, las primeras impresiones nos entran directamente por los ojos, pero no solo por los ojos, sino que también penetran en esa estructura espectacular de lo “bello” que hemos incorporado, que se a introducido, justamente, de manera silenciosa.
El caso del cuerpo femenino es fácil de observar, sobre todo con el auge de los y las influencers.[11] Una de estas figuras hegemónicas que se instala y que sin saber se anhela es, por ejemplo, en Argentina, la de Maria Sol Pérez, o Sol Perez. El volumen y las curvas de su cuerpo vienen a representar la figura de lo sensual[12]. Se sigue así, entonces, que la mujer cuya figura más se asemeje a la de la influencer, será más atractiva. Eso se aspira tener (en el caso del consumidoa) y eso se busca ofrecer (en el caso de quién se produce).
¿El fin del amor?
Si bien lo anteriormente expuesto es evidencia explícita de la mercantilización de nuestra figura y nuestra imagen, así como del consumo del otro como si de un producto más se tratase para la satisfacción de algún apetito nuestro, todo este panorama no es ni por lejos una ley “universal” (aunque tienda a ser la “norma”)
Las relaciones amorosas de este siglo, concretadas mediante un proceso completamente comparable al de ir a un supermercado o al de hacer compras en línea, se articulan a través de una estructura, por así decirlo, de mercado. Lo que no quita que uno no pueda encontrar el amor a través de ellas. Pero debemos cuestionarnos: ¿Cuándo gana la aplicación?, ¿cuándo encontramos “el amor”, o cuándo nos vemos forzados a recurrir a ella una y otra vez por nuestras relaciones “fallidas”?
Antes de finalizar este breve ensayo, me permito dar una concepción más profunda sobre el amor, del ya citado libro de Zygmunt Bauman:
[…] no es en el anhelo de cosas ya elaboradas, completas y terminadas donde el amor halla su sentido, sino en el ansia por participar en el engendramiento de tales cosas. El amor es análogo a la trascendencia; no es más que otro modo de llamar al impulso creador y, como tal, está preñado de riesgos, pues ninguna creación sabe con certeza en qué irá a dar.[13]
El amor seguirá existiendo. Solo basta distinguirlo y no sucumbir ante lo efímero de la mera imagen.

[1] Debord, G. (1967): La sociedad del espectáculo. Ediciones naufragio. (p.9) En línea: http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf
[2] Bauman, Z. (2003): Amor líquido. Paidós. España. Barcelona. (p.27)
[3] (18-08-2019): “´Salgo con mi vínculo´: el nuevo vocabulario de las relaciones de hoy”. Clarín, Entremujeres, Edición virtual en línea: https://www.clarin.com/pareja/-salgo-vinculo-nuevo-vocabulario-relaciones-hoy\_0\_f\_hAm1RNY.html
[4] (17-05-2019): “Apps de citas: lo que buscamos, lo que nos ilusiona, ¡lo que nos espanta!”. Clarín, Entremujeres, Edición virtual en línea: https://www.clarin.com/entremujeres/pareja/apps-citas-gusta-ilusiona-espanta\_0\_5UuqHXRUo.html
[5] Zilberman, D. (26-07-20): “No podemos dejar de lado la sexualidad”, Página 12, Sociedad. Edición impresa, p.21.
[6] Bauman, Z. (2007): Vida de consumo. (p.13) Ebook. En línea: https://www.lectulandia.co/book/vida-de-consumo/
[7] Mar Ibáñez León (25-07-2020): “Noviazgos por Tinder durante el confinamiento”. La opinión de Murcia. En línea: https://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2020/07/26/noviazgos-virtuales/1132149.html
[8] Debord, G. op. Cit., p.10
[9] Debord, G. op. Cit., p.10
[10] Se habla de “hegemonía” cuando hay un dominio o superioridad de una entidad sobre otras “de igual tipo”. (Wikipedia. Wiki: “Hegemonía”. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Hegemon%C3%ADa)
[11] Según Wikipedia: “El marketing de influencia, o mercadotecnia influyente, es una forma de publicidad que ha surgido a partir de una variedad de prácticas y estudios recientes, enfocada más a los individuos que al mercado objetivo en su conjunto. Identifica a las personas que tienen influencia (comúnmente llamados influencers) sobre los compradores potenciales y las actividades de mercadotecnia orientadas en torno a estas personas influyentes.” (Wikipedia. Wiki: Mercadotecnia influyente. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Mercadotecnia\_influyente)
[12] (18-08-2018): “Sol Pérez derritió Instagram con un sensual topless ¿y moretones?”. Los Andes. En línea: https://www.losandes.com.asol-perez-derritio-instagram-con-un-sensual-topless-y-moretones/
[13] Bauman, Z. op. Cit., p.24
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2020.06.09 10:32 Sora_Yaa ¡Dos Madres con derecho en un solo día! + policía travieso.

Todo lo que voy a compartir en este post paso en un mismo día, por lo que lo escribiré en este solo post, así que de ante mano me disculpo por hacerlo tan largo. Lo dividiré como historia #1 (lo cual sucede en la mañana) e historia #2 (la cual pasa en la tarde)
Ahora un poco de historia de fondo. Por alguna razón que desconozco, aproximadamente a mis 9 años comenzó mi proceso de desarrollo, por lo que era normal que a mis 13 años tuviera el cuerpo de una mujer de 20.
Actualmente tengo 17 y mi cuerpo tampoco es que halla cambiado mucho que digamos, pero de igual manera me a traído distintos tipos de problemas, como son los excesivos piropos en la calle y las burlas de algunas chicas por estar "gorda", lo que me provocó una gran inseguridad en mi hasta el punto de utilizar vendas en la zona de mi pecho para intentar disimular un poco el tamaño de mi busto a la hora de salir. También he de decir que soy alguien bastante fuerte y tengo MUY poca paciencia, razón por la cuál a veces mi mamá me toma como una especie de seguridad cuando está sola en el almacén en el que trabaja.
PERSONAJES:
-Historia #1
Madre con derecho 1 como MD1.
Niño Molesto como NM.
Mi mejor amiga como Lulú.
Y yo como yo.
-Historia #2
Madre con derecho 2 como MD2.
Ladrón Bueno como LB.
Mi madre como Mamá.
Y yo como yo.
HISTORIA #1 Yo estaba haciendo la compra del mercado con Lulú (tambien somos vecinas) Cada una metía en su carrito cosas básicas como arroz, lentejas, verduras, etc.
Estabamos vestidas bastante casual, ella con una 'bata' verde y yo con unos shorts con una camisilla, la cual dejaba un poco a la vista la venda que cubría mi busto, todo iba bastante normal hasta que siento que algo, o más bien alguien hace un poco de presión en la zona de la venda.
Cuando me volteo, veo que es un niño, que ha simple vista se veía que no tenía más de 10 años. Nos quedamos mirando un momento y vuelve a presionar en esa misma zona pero ahora con un poco más de presión acompañado con una pregunta que en menos de un segundo logró matar toda la paciencia que tenía.
NM: ¿Te duele? - pregunta el niño con un tono un tanto burlón.
Yo le respondo: "No." - el niño otra vez toca la misma zona pero con mucha más presión que antes a lo que le digo - "sigue si dolerme, así que no lo vuelva a intentar niño, ve a jugar a otro lugar".
En ese momento se acerca una señora furiosa que al parecer era la madre del niño ese.
MD1: ¡¿Y tú con qué derecho le hablas así mi hijo?! - me pregunto bastante molesta - ¡El solo quiere ver tu cicatriz!
Ahí me si cuenta por donde iba el camino ¡Ellos pensaba que me había operado el busto! Lulú al verme claramente frustrada decide responder por mi de la manera más dulce y amable que pudo.
Lulú: Disculpeme señora, al parecer hay una confusión. Mi amiga no está operada y mucho menos tiene una cicatriz, es solo parte del atuendo que está utilizando.
MD1: ¿Y es que acaso te estaba hablando a ti? Aparte ¿Me vez cara de que nací ayer? Es obvio que eso es una cirugía ¡¡Así que te exijo que te quites la venda para que mi hijo vea la cicatriz!!
Yo: Señora, primero que nada, cuide su tono de voz, segundo ¿usted quien carajos es para decirme que hacer? Y tercero ¿no se da cuenta que lo que me está 'exigiendo' es una total estupidez? Busque oficio señora.
MD1: ¡¿COMO TE ATREVES A FALTAR ME EL RESPETO?! ¡¡SOY MAYOR QUE TÚ!! ¡¡DEBES DE RESPETARME!!
Yo: Señora, el respeto se gana, así que no jda con esas mamdas. - Yo ya estaba totalmente dispuesta a irme a pagar las cosas con Lulú cuando NM me pega algo fuerte en la zona de la venda.
NM: ¡¡QUIERO VER LA HERIDA!! - Grito el niño tirándose al suelo formando un berrinche.
MD1 se me acerca he intenta quitarme la venda dejándome varios arañazos y moretones en el proceso, cuando siento la venda algo floja y un poco de sangra salir de mi brazo, atino a darle un puño en toda la cara a MD1 lo suficientemente fuerte como para tirarla al suelo.
MD1: ¡¡YA VERAS!! ¡¡VOY A LLAMAR A LA POLICIA Y TE VOY A REFUNDIR EN CARCEL!!
Yo: Llamelos con confianza vieja loca, que igualmente hay cámaras que registraron absolutamente todo y varios testigos, y quien terminará en la cárcel será usted, vieja de m**rda.
Lulú: También tengo todo el ataque grabado señora, por favor, déjenos en paz que noble hemos hecho nada.
Al parecer algún empleado o cliente había llamado a la policía porque a penas se terminó ese diálogo ellos aparecieron y automáticamente la MD1 empezo a llorar diciendo que yo había intentado atacarla, robarle sus pertenencias y golpear a su hijo (el cual se encontraba llorando en el suelo).
Sin que se les mostrara ningún tipo de prueba de que yo hubiera hecho todo eso intentaron esposarme, a lo que me negué e intenté explicarles lo que pasó pero empezaron a someterme a lo que los espectadores empezaron a abuchearlos, insultarlos y algunos hasta se les lanzaron a pegarles y así evitar de que me llevaran a algún lugar.
Algunis empezaron a decirles todo lo que de verdad había pasado y los policías se negaron a soltarme sin pruebas (la hipocresía). Lulú mostró el video que había grabado al igual que varias otras personas.
Llego otro policía (el cual supongo que debe ser el superior de los otros) y les dijo que si no me soltaban en ese momento se iban a meter en grandes problemas, en un principio se opusieron, pero ya luego me soltaron. El que parecía el jefe recolectó todos los vídeos, incluyendo el del mercado, y así comprobar mi inocencia y encarcelar a la MD1, la cual se tiró al suelo y empezó a decir que "era injusto", "las cosas tenían que ser al revés", " que antes si había funcionado" y cosas así.
Al final se la llevaron y el mercado nos dio gratis todas las cosas que teníamos en los carritos... Por lo menos algo bueno salió de todo ese espectáculo...
Ahora pensar que todo esto pasó en 2 horas de alguna manera me asusta un poco... Quien diría que mi tarde sería algo parecida a esa mañana...
HISTORIA #2 Ya era de tarde ese mismo día y mi mamá me pidió el favor de acompañarla en el almacén ya que su compañera se tuvo que ir por una emergencia.
Lo único que tenía que hacer era vigilar que nadie intentara robar en el almacén o lastimar a alguien. Ya para ese momento no tenía la venda puesta, preferí aguantarme los piropos a que pensaran que me había operado (cosa que no tiene nada de malo pero aja, me molesta me dijeran eso solo por tener unas vendas).
Todo estaba bastante tranquilo. Piropos por aquí, insinuaciones por allá, ventas por acá y así casi toda la tarde.
Cuando la noche comenzaba a hacer presencia entro un chico, que parecía más o menos de mi edad. Me miró por un momento bastante embobados la verdad, solo lo ignore. Se quedó paseando por el almacén un rato, no sospeche la verdad porque muchos clientes hacen eso antes de realizar la primera consulta de tallas, etc.
Estaba tan metida en mi mundo que no me di cuenta en que momento ese muchacho se acercó a la caja registradora para sacar el dinero (acorralando a mi mamá de paso).
Lo que me hizo caer en cuenta de lo que estaba pasando fue el pequeño chillido de mi mamá. Me volteé y vi como LB (osea, el muchacho) intentaba abrir la caja sin éxito alguno. Me le acerqué y lo enfrenté.
Para mi desgracia estaba armado, en una de sus manos tenía lo que parecía ser una navaja. Dude en acercarme más, pero igual lo hice, se que es arriesgado y todo, pero con mi mamá nadie se mete, y menos la amenaza en mi presencia. Pero algo que me sorprendió bastante fue que LB me propuso que solo le diéramos una pequeña parte del dinero.
LB: Mira, yo no quiero hacer esto. Yo lo quiero robar nada, pero si no lo hago estaré en problemas. Por favor, solo dame una pequeña parte de lo que han ganado, no les pido más nada.
Créanme que estuve apunto de acceder a darle un poco de dinero, pero en vez de eso lo agarré del brazo, se lo doble lo suficiente como para que soltara la navaja y le pegué un puñetazo bastante fuerte.
El pobre LB me daba pena la verdad. El estaba boca abajo en el suelo y yo estaba sentada encima de él mientras esperaba a que la policía llegara. LB repetía varias veces "lo siento", "de veras no quería hacerlo", "mi intención no era lastimarlas", inclusive estaba llorando un poco... De verdad que me daba un poco de pena LB.
Ya habían pasado como unos 15 minutos y la policía aún no había llegado, en cambio, entro una señora bastante alterada diciendo incoherencias y pidiendo dinero. Cuando me vio sentada sobre la espalda de LB empezó a gritar como una loca, y ahí caí en cuenta que la señora era la madre de LB.
MD2: ¡¡BAJATE DE ENCIMA DE ÉL MALDITA CERDA GORDA!!
He de admitir que eso me dolió un poco pero no le presté atención al comentario de MD2 y le empecé a explicar la situación a MD2, la cual me interrumpió diciendo:
MD2: ¡¿ Y QUE SI MI HIJO LES IBA A ROBAR?! ¡¡ESE ES SU MALDITO TRABAJO!! ¡¡ASÍ QUE BAJATE DE EL EN ESTE MOMENTO ANTES DE QUE LLAME A LA POLICÍA!!
Definitivamente lo que decía MD2 no tenía nada de sentido, es más, hasta daba risa. Pero bueno.
Mientras tanto, LB lo único que hacía era decirle a MD2 que por favor no hiciera tanto escándalo.
LB:Mamá, ya para por favor... Yo te dije que no quería hacer esto...
MD2: Tú cállate que yo sé que es lo mejor para ti, y lo mejor para ti es robar ¡¡Así que te exijo maldita cerda que te bajes de encima de mi hijo y le dejes robar!!
LB: Mamá, no le hables así a la chica...
MD2: Aaahhh, ya entiendo... te dejaste llevar del cuerpo de esta g*lfa. En serio que tienes muy mal ojo para las mujeres, se nota que ella a debido estar con más de u - No termino la oración antes de que le propinar un puñetazo en toda la cara.
Es que de verdad ya era el colmo. Primero tenía el descaro de exigir que le dejáramos robar la tienda a su hijo, y ahora en toda mi cara me llamaba g*lfa? Definitivamente eso había cruzado los límites de mi paciencia que milagrosamente duró bastante, pero a diferencia de como reaccioné en la mañana, me he limitado a no decir nada.
Si darme momento a respirar, MD2 se me abalanzó encima y empezó a golpearme y arañar me. Sin ningún tipo de problema me la saque de encima para continuar con la repartición de golpes. Esto terminó casi igual que con LB... Yo sentada sobre la espalda de MD2 y esta maldiciendo e insultando me a todo pulmón, amenzando me con mandarme a la cárcel por no dejar que su hijo robara la tienda.
Por su parte, LB seguía tirado boca abajo en el suelo.
MD2: ¡¿QUE ESPERAS LB?! ¡¡LEVÁNTATE Y ATACA A LA CERDA ESTA!!
LB:....No.... Mamá, ya evitemos más problemas... mejor esperemos a que llegue la policía.
MD2: ¡¿PERO QUE BURRADAS ESTAS DICIENDO?! ¡¡APURA Y SACA TODA LA PLATA!! ¡¡ES LO MEJOR PARA TI!!
Sinceramente ya no sabia que pensar de la situación... Lo único que tenía claro era la ineptitud de los policías porque ya casi había pasado una hora y media y nada que llegaban.
Paso otra media hora entre quejas e insultos por parte de MD2 hasta que por fin llegaron los policías al almacén y ahí me di cuenta de algo... El mundo es malditamente pequeño.
Eran los mismo policias que me intentaron encarcelar en el mercado en la mañana y su superior. Intercambiamos miradas por unos segundos hasta que me di cuenta que algunos de ellos estaba mirando fijamente mi busto.
Yo: Primero me intentan encarcelar sin pruebas alguna, luego me someten ¿y ahora miran sin descaro alguno mi busto? Siquiera disimulen un poco. - estos simplemente voltearon la cabeza haciéndose los locos.
Mientras, el superior miraba el video recolectado por las cámaras de seguridad del almacén, los otros estaban esposando a MD2 y a LB. No podía evitar sentirme mal por LB. Se veía que el era alguien bueno, pero bueno, ya nada se podía hacer.
Ya los policías se estaba yendo del almacén con MD2 y LB cuando uno de ellos de me acerca a insinuar me sobre tener una cita y luego tener relaciones sexuales con la escusa de gustarle las mujeres fuertes.... He de recalcar que en ese momento (y actualmente) era menor de edad, pero por mi apariencia física, pues aparentaba más edad.
Sin perder el tiempo le grité al superior y le pregunté:
Yo: ¡Disculpe! ¿Que pasa cuando un adulto le insinúa a una menor de edad tener relaciones sexuales? - Hubieran visto la cara del policía, se puso pálido de un momento para otro, fue demasiado gracioso.
Para concluir toda esta historia, el superior me dio todo los detalles de que hacer en caso de que eso pasara, mi mamá le dio su número para que la mantuviera al tanto de lo que pasara con MD2 y LB y el policía travieso no se me volvió a insinuar nunca más.
Aquí donde estoy, sigo sin poder creer que algo así me halla pasado... es que cada vez que lo recuerdo suena más surrealista, pero bueno, cosas de la vida.
EXTRA: Conseguí el nombre de LB y cada vez que podía lo iba a visitar a la correccional. Se puede decir que somos un poco amigos, aún no confío en él, pero igual lo voy a visitar cuando puedo y.... que puedo decir... me agrada su compañía...
Hasta aquí todo el larguero de mi historia con madres con derecho. Buenas noches.
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2019.07.19 20:35 RadfemXX__ El legado duradero de Florynce Kennedy, luchadora feminista negra

VARIAS DECADAS DESPUÉS de los trastornos políticos de la década de 1960, muy pocas personas reconocen el nombre de la activista y activista feminista negra Florynce "Flo" Kennedy (1916-2000). Sin embargo, durante finales de los años sesenta y setenta, Kennedy fue la feminista negra más conocida del país. Al informar sobre el surgimiento del movimiento de mujeres, los medios de comunicación cubrieron su membresía temprana en la Organización Nacional de Mujeres (NOW), su liderazgo en innumerables protestas en el teatro de guerrillas y su trabajo como abogada ayudando a derogar las leyes restrictivas del aborto en Nueva York. De hecho, la feminista negra Jane Galvin-Lewis y las feministas blancas Gloria Steinem y Ti-Grace Atkinson reconocen a Kennedy por ayudar a educar a una generación de mujeres jóvenes sobre el feminismo en particular y sobre la organización política radical en general.
Sin embargo, el activismo de Kennedy está marginado o completamente borrado de la mayoría de las historias del feminismo de la "segunda ola". Esas raras referencias a Kennedy usualmente la destacan como una de las pocas mujeres negras en el movimiento de mujeres. Kennedy es un ejemplo significativo de la exclusión de los organizadores feministas negros clave de la mayoría de los eruditos feministas en el movimiento: la eliminación de su papel crítico habla de las formas en que la literatura feminista no ha visto a las mujeres negras como progenitoras del feminismo contemporáneo.
En respuesta a tal efecto histórico, este artículo resucita la contribución política de Kennedy al radicalismo de los años sesenta y descubre una política y práctica feminista negra que no solo estaba conectada al movimiento feminista dominante sino que también estaba estrechamente relacionada con la lucha del Poder Negro. Desafía las rígidas dicotomías entre el Poder Negro y los movimientos de mujeres e ilumina la centralidad del feminismo negro y Flo Kennedy para ambos movimientos.
Kennedy afirmó que ella podía "entender mejor el feminismo [y el sexismo] debido a la discriminación contra los negros". Su trabajo en los movimientos negros revela que el movimiento del poder negro es una fuerza significativa en la configuración de las luchas feministas contemporáneas.
La beca del movimiento feminista anterior ignora o subestima las conexiones entre el Poder Negro y las luchas feministas. Los estudios de feministas negras independientes y los movimientos feministas predominantemente blancos citan el aumento de la masculinidad que mantuvo al feminismo y al Poder Negro divididos. No se equivocan al hacerlo, pero posicionar a Black Power como una influencia principalmente antagónica pasa por alto lo que el movimiento podría decirnos sobre cómo las feministas negras y blancas entendieron la liberación y la revolución.
Conectar a las feministas negras y blancas con organizaciones como el Black Panther Party y las Black Power Conferences nos dice mucho sobre cómo las feministas trabajaron para reconstruir la sociedad en la que vivían. Si bien algunos estudios recientes han ayudado a ampliar nuestra comprensión de la relación del movimiento Black Power con el feminismo, todavía hay mucho por entender acerca de las formas en que el movimiento Black Power estuvo conectado al radicalismo feminista. Sostengo que el ejemplo de Kennedy nos obliga a ver cómo las feministas negras y blancas absorbieron las estrategias y teorías que se entendieron que se originaron en las luchas de Black Power.
Florynce Kennedy fue simultáneamente una feminista negra y una activista de Black Power que forjó alianzas entre los movimientos mayormente blancos de feministas y de Black Power durante la posguerra que la historiadora feminista negra Paula Giddings llama la "década masculina".
La década de 1960 fue testigo de un aumento creciente de los llamamientos políticos a la masculinidad negra, ya que muchos radicales del Poder Negro exigieron que las mujeres negras asumieran un papel auxiliar para los hombres negros y dirigieran su energía hacia la familia. Kennedy, como otras feministas negras, criticó estas normas de género anticuadas. A pesar de sus críticas a Black Power y su estrecha relación con la lucha feminista, Kennedy continuó trabajando dentro del movimiento Black Power como abogada y activista.
Muchos defensores de Black Power también criticaron el movimiento de mujeres predominantemente blancas, argumentando que el feminismo era divisivo, racista y una desviación. Los organizadores de Black Power a menudo acusaban a las feministas negras de simplemente imitar las directivas feministas blancas. Sin embargo, Kennedy sostuvo que un movimiento dedicado a terminar con la opresión sexista era vital tanto para las mujeres como para los hombres. Trabajó en organizaciones feministas predominantemente blancas (como NOW y el Movimiento 17 de octubre) durante las décadas de los sesenta y setenta y en organizaciones feministas negras independientes (como la Organización Nacional de Feministas Negras y Mujeres Negras Unidas para la Acción Política) en los años setenta y ochenta.
Años más tarde, Kennedy comentó lo que muchos vieron como la incompatibilidad entre sus diversos lugares políticos, y señaló que a pesar de su estrecha relación con el movimiento feminista y las feministas blancas, los organizadores de Black Power nunca la obligaron a "separarse ... como feminista del movimiento negro". "Esto se debió en parte a que el feminismo que propugnaba estaba profundamente arraigado en las teorías de la lucha del Poder Negro, en particular su compromiso de acabar con la supremacía blanca y el imperialismo.
Además, como muchos otros radicales, veía al movimiento Black Power como el movimiento de vanguardia de la era. Su trabajo dentro de organizaciones feministas blancas enfatizaba el racismo desafiante. Gran parte del activismo y la escritura de Kennedy ejemplifican cómo maniobraba entre lo que la mayoría de los observadores y eruditos contemporáneos ven como movimientos de oposición inherente, en un intento de extender el Poder Negro fuera de los círculos del Poder Negro a espacios principalmente feministas blancos.
La mitad de los años sesenta fue un momento decisivo tanto para el poder negro como para los movimientos de mujeres. Organizaciones de derechos civiles como SNCC y CORE comenzaron a promover estrategias nacionalistas negras. A través de los esfuerzos de estas y otras organizaciones, el movimiento Black Power comenzó a ocupar el escenario nacional y eclipsó al movimiento por los derechos civiles como líder de la lucha por la libertad de los negros.
Este período fue igualmente crucial para el movimiento de mujeres predominantemente blancas. NOW se fundó en 1966, y varios capítulos locales y grupos de estudio y organizaciones de mujeres surgieron en todo el país poco después. El rápido crecimiento de ambos movimientos forzó cambios en la relación entre las organizaciones radicales y liberales de la posguerra: en 1967, tanto las defensoras del poder negro como las feministas intentaban definir nuevas agendas y repensar sus vínculos con la lucha más amplia de la posguerra. Surgieron oportunidades para las alianzas entre los dos.

El radicalismo temprano de Florynce Kennedy

Nacido en 1916 en Kansas City, Missouri, Kennedy fue criada por padres de clase trabajadora que enseñaron a sus hijas a desafiar a la autoridad blanca en todo momento. En 1942, Kennedy se mudó de Kansas City a Nueva York, donde encontró orientación política para las lecciones que había aprendido a los pies de sus padres iconoclastas.
A la edad de 26 años, Kennedy llegó a Nueva York con la esperanza de beneficiarse de las pocas oportunidades de guerra que ahora están abiertas para los afroamericanos y las mujeres. El ambiente intelectual y político de la ciudad era un escape de la monotonía del mercado laboral no calificado de Kansas City, donde ella había trabajado como operadora de ascensores y doméstica. Fue en el medio político y social de la ciudad de Nueva York, mientras estudiaba en la Universidad de Columbia y en su Facultad de Derecho, y luego como una abogada en ciernes, Kennedy alcanzó la madurez política.
Aunque el trabajo y las clases de Kennedy le dejaron poco tiempo para la organización política, aprovechó al máximo las corrientes radicales de Columbia y se inscribió en cursos sobre socialismo y comunismo. También se movió a través de los movimientos sociales de la ciudad, asistiendo a los discursos de Adam Clayton Powell en Harlem y los mítines del candidato presidencial del Partido Progresista Henry Wallace, y leyendo vorazmente literatura antiimperialista y antirracista. La experiencia de Kennedy entre la avalancha de mujeres, en su mayoría blancas, que ingresaron en la Universidad de Columbia durante la Segunda Guerra Mundial, y que no pudieron ser admitidas después de la guerra, la llevaron a conectar la opresión de las mujeres blancas y los negros. Comenzó a ver una alianza de los dos como una fuerza que podría aprovecharse contra la hegemonía masculina blanca.
Cuando Kennedy se graduó de la Escuela de Derecho de Columbia en 1951, se convirtió en una de las pocas mujeres negras que ejercen la abogacía en la ciudad. En 1954, abrió su propia empresa en defensa de los derechos de los artistas negros (como Billie Holiday) que habían sido atacados en función de la importancia política de su trabajo. A principios y mediados de la década de 1960, Kennedy comenzó a trabajar con organizaciones de derechos civiles (los miércoles en Mississippi); organizaciones izquierdistas blancas (Partido Mundial de los Trabajadores); y organizaciones nacionalistas negras (Organización de la Unidad Afroamericana). Publicó una columna semanal en Queens Voice, un periódico local de Black, y presentó "Opinions", un programa político de 30 minutos en la radio WLIB.

El racismo es "mortal": el movimiento del poder negro debería liderar

Mientras Kennedy abogaba por terminar con todas las formas de opresión, en última instancia, creía que el racismo daba forma a las relaciones de poder de los Estados Unidos y, por lo tanto, era la prueba de fuego para la democracia estadounidense. Al igual que los líderes de Black Power y otros radicales negros como Malcolm X, Ella Baker y WEB Dubois, Kennedy creía que el racismo afectaba cada problema social importante: la explotación del trabajo, la vigilancia de las trabajadoras sexuales, el abuso de las minorías sexuales y la opresión de las mujeres. Un grupo.
Con frecuencia, Kennedy utilizó el término "niggerización" como sinónimo de opresión, una estrategia retórica destinada a obligar a las personas oprimidas a comprender cómo se podrían implementar técnicas racistas contra todas las personas oprimidas. Aunque Kennedy entendió que las opresiones estaban interconectadas, argumentó que "el racismo siempre será peor que el sexismo hasta que encontremos feministas baleadas en la cama como [las panteras negras] Mark Clark y Fred Hampton". Y al igual que otros líderes del Poder Negro y algunos izquierdistas blancos, argumentó eso porque los negros comenzaron esta revolución "y pasaron más tiempo en las líneas del frente, el movimiento del Poder Negro tenía un derecho moral al estado de vanguardia dentro de la lucha más amplia.
Aunque Kennedy privilegió los movimientos de liberación negra y la opresión racial, ella aún argumentó que no importaba qué opresión era más letal: todos "dolían como locos". En su opinión, la mejor estrategia era conquistar todas las formas de explotación. Kennedy creía que un ataque constante y constante contra todas las formas de opresión desde una variedad de frentes organizacionales ayudó a acelerar el cambio revolucionario. La teoría de Kennedy sobre la opresión desafiante ayuda a explicar por qué trabajó en una amplia gama de organizaciones y movimientos a lo largo de su carrera política.
Su teoría sobre la opresión desafiante también ayuda a explicar su relación con las organizaciones de izquierdas blancas, específicamente feministas blancas. Mientras trabajaba en espacios de izquierda predominantemente blancos, ella exigió que los activistas blancos se enfocaran en acabar con el racismo y apoyar la lucha del Poder Negro. Con frecuencia instruyó a los radicales blancos sobre la importancia de entender cómo circulan el poder y la fuerza en los Estados Unidos:
"Si pruebas las vallas de esta sociedad y te atreves a influir en la dirección de esta, saben que te refieres a negocios por el grado en que te identificas con la revolución negra ... Si quieres comunicar absolutamente la profundidad de tu determinación de derribar". esta sociedad que está comprometida con el racismo, luego indica la determinación de frustrar el racismo con una coalición con la lucha revolucionaria negra ".

La Conferencia del Poder Negro

Cuando SNCC y CORE comenzaron a popularizar el término "Poder Negro" en 1966, Kennedy dio la bienvenida a las ambiciones de los jóvenes radicales. Esperaba que pudieran aprovechar el potencial revolucionario de la afirmación del Poder Negro de que los negros constituían una sola comunidad dentro de los Estados Unidos y, por lo tanto, tenían derecho a cambiar las relaciones de poder.
Durante la primavera y el verano de 1967, Kennedy asistió a las sesiones de planificación de la Conferencia Black Power celebradas en Newark. Junto a los líderes de Black Power, como Omar Ahmed, Nathan Wright y Amiri Baraka, ella desarrolló talleres, invitó a delegados negros de los Estados Unidos y del extranjero, y ayudó a crear un plan de publicidad.
La rebelión de Newark que se produjo solo días antes de la reunión ayudó a virtualmente triplicar las tiradas de inscripción de la proyección inicial de 400 participantes. Desde el 20 de julio hasta el 24 de julio de 1967, más de 1,000 personas negras acudieron a Newark. La rebelión y los numerosos negros que descendieron en la convención obligaron a los organizadores a utilizar el concepto de Black Power como herramienta para el cambio revolucionario.
Para Kennedy, la conferencia de Newark y las siguientes Conferencias sobre el Poder Negro fueron importantes porque enfatizaron el uso del poder colectivo por parte de los negros para desafiar el racismo y el imperialismo estadounidenses. A través de estas conferencias, Kennedy definió más completamente su pensamiento sobre el poder y la capacidad de las personas oprimidas para usar la fuerza de su grupo. Ella abogó por una forma de pluralismo del Poder Negro representado por líderes tan diversos como Malcolm X (después de su separación de la Nación del Islam), Adam Clayton Powell y Nathan Wright.
Los pluralistas del Poder Negro argumentaron que Estados Unidos estaba monopolizado por el poder blanco, que históricamente había servido para evitar que los afroamericanos se liberaran; para que los negros desafiaran este opresivo monopolio, necesitaban avanzar hacia una posición de fuerza comunitaria. La mayoría de los pluralistas creían que podían transferir su solidaridad racial y su poder al poder de decisión nacional y local. Sostuvieron que, como resultado, los negros, la nación y el mundo se transformarían para mejorar.
Kennedy no atribuyó a ningún otro movimiento tanto potencial para ilustrar las contradicciones de la democracia estadounidense y, por lo tanto, a la hora de articular los principios democráticos no solo para los negros, sino para todos. Al igual que muchos otros radicales, vio el desarrollo del poder chicano, nativo americano y femenino como una consecuencia esperada del énfasis de Black Power en la liberación y la autodeterminación.
Como co-facilitador (junto con Ossie Davis) del taller de medios de la conferencia, Kennedy usó la sesión para discutir estrategias para desafiar a los medios, destacando la importancia de compartir información táctica a través de líneas de movimiento. No mucho después de que comenzara el taller, Kennedy fue interrumpida por una conmoción en la parte posterior de la sala. La reina madre Moore estaba de pie exigiendo que se les pidiera a dos intrusos blancos que estaban sentados en la última fila que se fueran.
Moore, que había fundado el Comité de Reparaciones en 1962, era una voz poderosa en los círculos nacionalistas negros. Su voz bramó por toda la habitación: "¡Estas mujeres blancas tienen que salir! ¡Esta reunión es solo para negros! ”Los activistas sentados en las primeras filas se dieron vuelta para ver a las feministas blancas y miembros de NOW, Ti-Grace Atkinson y Peg Brennan, encogiéndose en sus asientos mientras Moore estaba sobre ellos.
Desde el escenario, Kennedy salió rápidamente en su defensa: “¡Estos son mis invitados! ¡No invito a las personas a algún lugar y luego les digo que se vayan! "Pero a Moore ya los demás asistentes no les importaba a quiénes eran las invitadas, solo querían que salieran. El movimiento del Poder Negro iba a ser diferente a la lucha por los derechos civiles, donde se alentaba directamente la participación de los blancos. En contraste, Black Power promovió la política negra independiente, y la participación de los blancos en la conferencia amenazó con interrumpir este objetivo.
A medida que la discusión entre Kennedy y Moore se intensificó, la sala se tensó y los cuerpos comenzaron a levantarse de sus asientos. Atkinson recuerda a alguien en la multitud que amenaza con matar a Kennedy por traer a las mujeres blancas a la Conferencia del Poder Negro. "Haz lo que tienes que hacer", respondió Kennedy. "He vivido mi vida".
Otro invitado no deseado en la sala escapó de la indignación centrada en Atkinson y Brennan. El agente del FBI que monitoreaba a Kennedy en la conferencia notó cómo se hizo más fuerte y más beligerante mientras "dirigía la blasfemia contra los negros presentes, y se negó a pedirle a los blancos presentes que se fueran".
Temerosa de lo que podría suceder a continuación, Brennan "salió de allí rápido". Cuando Kennedy vio que Brennan se iba, le ordenó a Atkinson que "se quedara donde está". Temblorosa, Atkinson se congeló, sin atreverse a abandonar su silla. Para su sorpresa, Moore y sus partidarios finalmente cedieron. Kennedy y los otros facilitadores regresaron a sus presentaciones con Atkinson escuchando en silencio, mirándose los pies.
Años más tarde, Atkinson describió su decisión de asistir a la conferencia como "loca". Sin embargo, ella estaba profundamente agradecida por la oportunidad que Kennedy le brindó para presenciar el movimiento del Poder Negro durante sus años de formación. Escuchar a activistas negros trazar estrategias y formular resoluciones de talleres "transformó" su creciente política feminista. Atkinson comentó:
“Ella siempre estaba tratando de unirlo y [tengo que decirlo] de muchas maneras, tal vez fue una mala idea, torpe o difícil. Pero, es por eso que personas como yo realmente se transformaron no solo en términos de política en general, sino a causa de mi feminismo. Profundizó todo ".
Kennedy comenzó a ayudar a las feministas blancas a aprender del movimiento Black Power cuando se unió al capítulo de NOW en Nueva York solo ocho meses antes de la Conferencia de Black Power. Con frecuencia invitó a jóvenes feministas como Atkinson, Brennan y Anselma Dell'Olio a Black Power y a las reuniones y marchas en contra de la guerra de Vietnam.
Atkinson recuerda cómo Kennedy quería que las jóvenes feministas fueran testigos de "un grupo de personas en transición y en evolución". La confrontación en el taller de la conferencia revela mucho sobre el valor que Kennedy asignó a las feministas blancas que aprenden de la lucha del Poder Negro y se convierten en un brazo adicional. En la batalla por derrotar al estado represivo.

“Estábamos observando y copiamos”

Solo unas pocas semanas después, Kennedy y otros delegados de Black Power Conference asistieron a la primera convención de la Conferencia Nacional para Nuevas Políticas (NCNP) en Chicago del 31 de agosto de 1967 al 1 de septiembre de 1967. Los organizadores blancos de la conferencia especialmente esperaban que la reunión Uniría el poder negro y los movimientos de derechos civiles con los liberales blancos y los movimientos de paz radicales.
Frustrados por el hecho de que la conferencia no incluyera a los negros en la etapa inicial de planificación, algunos delegados negros salieron y anunciaron su propia convención. La mayoría, quienes se quedaron, formaron su propio Black Caucus y exigieron apoyo para las resoluciones de la Conferencia de Newark, la organización de comités de "civilización blanca" en comunidades blancas para eliminar el racismo, apoyo para todas las guerras de liberación nacional en todo el mundo y 50% de poder de voto en todos. comités
Si bien muchos organizadores blancos apoyaron estas demandas, surgió un gran debate sobre la provisión del 50%, dado que los negros conformaban solo el 15-20% de los delegados. La mayoría de los reporteros de noticias y algunos izquierdistas blancos consideraron que la aceptación de las demandas les da a los negros una ventaja injusta y antidemocrática. Sin embargo, para los conferenciantes del Black Caucus, era importante que las personas negras que lucharon en las líneas del frente y enfrentaran la peor parte de los ataques del estado recibieran un poder significativo en el liderazgo del movimiento.
En un ensayo publicado en Islamic Press International News Gram, Kennedy desafió a los "delegados disidentes" ya los reporteros que argumentaron que dar a los negros el 50% de los votos significaba que los activistas blancos tenían "lamer las botas", afirmando que "la gente blanca no "No se lame las botas cuando hacen una buena alianza, señor racista". El "ascenso constructivo del poder negro puede ser la única esperanza que tiene Estados Unidos", explicó. Los organizadores como Kennedy, Jim Forman y H. Rap ​​Brown querían que la izquierda blanca entendiera que para ser aliados efectivos antirracistas, los activistas blancos en el NCNP tenían que comprender la importancia de la autodeterminación negra.
La protesta del Black Caucus proporcionó un marco para que las feministas entendieran cómo organizarse por separado, inspirando a las mujeres a crear su propia agenda que desafiara la hegemonía del liderazgo masculino, tanto en la convención como en el nuevo movimiento de izquierda en general.
Participantes como Kennedy, Jane Adams (SDS), Shulamith Firestone, Ti-Grace Atkinson y Jo Freeman (SCLC) habían participado activamente en organizaciones o grupos de estudio que discutían la liberación de las mujeres y que a menudo también trabajaban en derechos civiles y / o nuevos movimientos de izquierda. La mayoría de estas mujeres asistieron al Taller de Mujeres de NCNP. Sin embargo, algunos sintieron que sus líderes se enfocaron más en desafiar la guerra que en enfrentar la opresión sexista.
Según Freeman, ella y Firestone se quedaron despiertos toda la noche, creando nuevas resoluciones que tomaron una postura más directa contra la opresión de las mujeres. Siguiendo el ejemplo del Black Caucus, exigieron el 51% de los votos de la convención, argumentando que las mujeres representaban el 51% de la población. También insistieron en que la convención apoya la igualdad total de las mujeres en la educación y el empleo, condena a los medios de comunicación masivos por perpetuar los estereotipos de las mujeres, se une a varias luchas de liberación y reconoce que la mayoría de las mujeres negras están doblemente oprimidas.
Las mujeres amenazaron con atar la conferencia con mociones de procedimiento si sus resoluciones no se debatían en el piso de la convención. Los organizadores de la conferencia finalmente concedieron y agregaron las resoluciones de las mujeres a la agenda. Sin embargo, William Pepper, director ejecutivo de NCNP, despidió rápidamente a las mujeres cuando llegó el momento de leer sus resoluciones.
Frustradas, varias mujeres corrieron hacia el micrófono e intentaron hacer oír sus resoluciones. En un movimiento infame, Pepper le dio a "Shulie [Firestone] una palmadita en la cabeza y dijo: 'Muévete, niña, tenemos más temas importantes que hablar aquí que la Liberación de la Mujer'". Este incidente vino a representar la "génesis" del radical. Movimiento de liberación predominantemente de mujeres blancas.
Kennedy había acogido con satisfacción la creación de un Taller para Mujeres e insistió en que la opresión de las mujeres se abordara en el piso de la convención. De hecho, al mismo tiempo que Freeman y Firestone escribían sus resoluciones, Kennedy estaba en su habitación de hotel entrenando a Atkinson para que escribiera y difundiera una declaración que abordara las conexiones entre sexismo, racismo e imperialismo. Cada noche, Kennedy regresaba a la habitación y compartía sus experiencias con Black Caucus con Atkinson y otras feministas blancas de NOW. Atkinson notó que Kennedy tenía una "profunda ... influencia ... en algunos de nosotros ... estábamos observando y copiamos" la estrategia del Black Caucus.
Años después, Atkinson y Brennan recordaron que Kennedy les ayudó a comprender la importancia de apoyar a otros movimientos sociales como parte de su política feminista. Atkinson describió cómo Kennedy impulsó a las feministas blancas a apoyar los movimientos negros porque para "Flo, [fue] fue realmente fundamental ... expandir la comprensión y el apoyo".
Kennedy vio la organización feminista en la conferencia como el tipo de préstamo práctico de tácticas de movimiento que debían llevarse a cabo entre los organizadores. Tanto Kennedy como Atkinson esperaban que las participantes (en su mayoría blancas) del Taller para Mujeres siguieran luchando para acabar con el racismo, el sexismo y el imperialismo después de abandonar la conferencia.
La declaración que Kennedy dirigió a Atkinson para escribir enfatizó las luchas que los negros estaban librando en la conferencia y en todo el país, describiendo la opresión racial como el problema más "justificable de inmediato". Pero la declaración fue un paso más allá al argumentar que "la discriminación contra los negros debería recordarnos la discriminación que afecta a las mujeres".
Usando estadísticas de la declaración de propósitos de NOW, Atkinson y Kennedy descartaron la idea popular de que las mujeres no eran un grupo oprimido. Instaron a las participantes del Taller de Mujeres a seguir el liderazgo del Caucus Negro y presionar por su propia liberación.
A través de una lista detallada de sugerencias para la "acción inmediata", Atkinson y Kennedy enfatizaron las conexiones entre la opresión específica de las mujeres y la responsabilidad de las mujeres de apoyar a los movimientos sociales en general. Llamaron especialmente la atención sobre el hecho de que las mujeres no eran solo blancas. La declaración también repitió los puntos de Kennedy de que las mujeres deberían entender su "poder de compra" como consumidoras y "hacer cumplir sus demandas sobre los medios de comunicación, las empresas y el gobierno irresponsables"; participar en todas las actividades que afectan a la comunidad; y “asumir el liderazgo en autodeterminación para mujeres y niños”.
Sin embargo, fue una de las últimas sugerencias que subrayó más plenamente la comprensión de Kennedy sobre las formas en que las mujeres blancas deberían participar en la organización feminista. Como mantuvieron las feministas, sostuvo Kennedy, su política exigía que fueran tanto antirracistas como antiimperialistas, y que estuvieran firmemente unidas con estas luchas:
“Las mujeres de la Nueva Política deben asumir su responsabilidad política apoyando activamente las protestas como las que se oponen al proyecto y las de las comunidades negras. Este apoyo se debe demostrar activamente mediante la protesta contra las actividades policiales delictivas y la comparecencia en los procedimientos de la sala de tribunal [sic] que involucran a los defensores del proyecto, los manifestantes negros o los acusados. Las mujeres deben aumentar su apoyo a quienes soportan la carga real de sus compromisos morales declarados ".
Con el cierre del NCNP, Kennedy regresó a Nueva York, donde continuaría vinculando el feminismo, el antirracismo y el antiimperialismo como miembro de NOW.

AHORA y el poder negro

Aunque NOW se fundó en Washington, DC en 1966, el capítulo de Nueva York fundado en enero de 1967 se convirtió rápidamente en el ala más grande y activa. Kennedy junto con las feministas negras Shirley Chisholm y Pauli Murray y las feministas blancas Kate Millet y la presidenta nacional de NOW, Betty Friedan, fueron todas las primeras miembros de NOW.
Kennedy se unió al grupo con el objetivo de trabajar con mujeres y hombres en temas que afectan a todas las mujeres. Para ella, eso significaba no solo desafiar la discriminación sexista en el trabajo y las leyes reproductivas represivas, sino también protestar por la guerra de Vietnam y luchar por la liberación de los negros. Estaba especialmente centrada en las feministas blancas que apoyaban el movimiento Black Power.
Tanto Kennedy como Atkinson se inspiraron en el éxito del Black Caucus al aprobar sus resoluciones en el NCNP y querían continuar la discusión de la conferencia sobre Black Power en casa. Con esto en mente, Atkinson sugirió que se realice un panel en la reunión de AHORA en noviembre para discutir la relación de Black Power con el movimiento de mujeres. Kennedy y Atkinson invitaron a los organizadores de la Conferencia Newark Black Power, Nathan Wright y Omar Ahmed, así como a Betty Shabazz y una delegada del Comité Negro de NCNP, Verta Mae Smart-Grosvenor.
Las actas del capítulo de la reunión brindan ideas extrañas sobre lo que algunas feministas blancas sacaron de la discusión. Junto al nombre de cada orador, la secretaria de NOW describió brevemente la afiliación del orador al movimiento Black Power y registró las impresiones generales de su presentación. Para el líder de Black Power, Nathan Wright, ella escribió burlonamente lo que creía que era la suma total de su charla: "¡Tú me estás presionando!"
La mímica bastarda del dialecto negro ilustra las maneras desdeñosas en que algunas feministas blancas vieron a Black Power y sus preocupaciones, al no desafiar su propio racismo. Además, proporciona información sobre la cultura organizativa represiva de NOW y las luchas de poder interpersonales y racistas que plagarían a la organización.
Aunque el liderazgo de NOW no estaba interesado en el panel de "Poder Negro y Mujeres", Friedan todavía esperaba que Atkinson pudiera ser un activo para la junta directiva del grupo. Ella veía a Atkinson como un protegido que eventualmente superaría su curiosidad sobre el Poder Negro y el radicalismo de los sesenta que Kennedy había provocado. Friedan confiaba en que el "acento de la línea principal y el buen aspecto rubio de Atkinson sería perfecto ... para recaudar dinero" de otras mujeres blancas. Con estas esperanzas en mente, Friedan votó por Atkinson para asumir la presidencia del capítulo de AHORA en Nueva York.
No pasó mucho tiempo antes de que ella lamentara su decisión. En unos meses, Friedan se cansó de los continuos intentos de Kennedy y Atkinson de radicalizarse AHORA. Ella vio la fascinación de Atkinson por el radicalismo militante como un obstáculo potencial para el crecimiento del movimiento feminista y también fue muy crítica con el nuevo movimiento de liberación de las mujeres.
Para el verano de 1968, grupos como New York Radical Women y Cell 16 organizaban protestas y grupos de estudio desafiando las ideas tradicionales sobre la condición de mujer. Friedan creía que estas mujeres "hippies" tomaban prestados demasiado del Poder Negro y los nuevos movimientos de izquierda y "debido a que habían cortado sus ojos políticos sobre las doctrinas de la guerra de clases aplicadas al problema de la raza, trataron de adaptar demasiado literalmente la ideología de Guerra de clases y raza a las situaciones de las mujeres ".
Así, según Friedan, las feministas radicales como Atkinson socavaron el movimiento de mujeres con sus ideas abstractas del separatismo de las mujeres, "manhat" y "guerra sexual". Esta insistencia en dividir las preocupaciones feministas "legítimas" del interés de las feministas radicales en el Poder Negro y la nueva El radicalismo de izquierda plagó el capítulo de Nueva York AHORA. El conflicto llegó a un punto crítico durante la reunión de miembros del 17 de octubre de 1968.

Formando el movimiento del 17 de octubre

La tensión entre el liderazgo nacional de NOW y las feministas radicales en el capítulo de Nueva York había crecido constantemente desde el panel "Black Power and Women". Se agudizó después de que Atkinson y Kennedy tomaron la causa de Valerie Solanas. Solanas fue la autora del Manifiesto de SCUM [Sociedad para Cortar Hombres] y le disparó a Andy Warhol porque ella afirmó que la había estafado.
Ese verano Kennedy accedió a representar a Solanas. Ella y Atkinson intentaron pintar a Solanas como una feminista radical que tomaba las armas contra la opresión sexista. Friedan estaba enfurecido de que ellas y otras feministas de NOW se estaban alineando con esta causa o con el radicalismo en general.
Mientras tanto, las feministas más radicales de NOW estaban discutiendo formas de transformar la organización para que luchara no solo por "poner a las mujeres en posiciones de poder" sino por "destruir las posiciones de poder". Friedan trató de evitar que los "locos" tomen el control La organización votando en contra de la reelección de Atkinson a la presidencia.
Friedan creía que Atkinson sabía que no la reelegirían, y que, en un esfuerzo por frustrar lo inevitable, "presentó una propuesta para abolir el cargo de presidente y la elección democrática de oficiales ... que permitiría a los 'locos' hacerse cargo y manipular las decisiones, sin rendir cuentas a la membresía ”. Atkinson, por otro lado, recordó su propuesta de reestructurar la presidencia como un esfuerzo para ayudar a AHORA a ser más eficiente y para mantener el ritmo del modelo participativo de liderazgo que era una filosofía común que circulaba En negro y nuevos movimientos de izquierda.
Unos días antes de la reunión de miembros de NOW, un pequeño grupo de feministas radicales se reunieron en el departamento de Atkinson para discutir cómo podrían impulsar al capítulo en una nueva dirección y resolver el creciente faccionalismo. Algunas de las mujeres incluso amenazaron con abandonar la organización si no aprobaban su moción de presidentes rotativos.
En el día de la reunión de miembros, Atkinson permaneció en silencio mientras Kennedy y otros "instaron a un experimento en democracia participativa". Kennedy recuerda que la discusión fue muy polémica cuando algunos de los líderes de NOW comenzaron una letanía de "abucheos y silbidos" como las feministas radicales. Presentaron sus ideas. No en vano, la moción para crear una presidencia rotativa fue derrotada.
Atkinson abandonó la reunión suponiendo que sus compañeras feministas cumplirían su amenaza original de renunciar. Ella fue a su casa y escribió una carta para renunciar a NOW y un comunicado de prensa que criticaba a NOW por "abogar por la jerarquía de oficinas" y por no entender que "la lucha contra las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres exige luchar contra el poder desigual en todas partes". Pronto se dio cuenta de que "Fue el único que renunció". Atkinson recordó que Friedan estaba "conmocionado porque ... [ella] pensó que todas las mujeres jóvenes se iban a ir con [yo]". Alentada por este descubrimiento, Friedan procedió a hacer declaraciones públicas que describían cómo Atkinson se fue ahora solo.
Kennedy nunca había prometido irse AHORA si la votación era derrotada. Tenía la intención de quedarse aunque no estaba satisfecha con el resultado de la reunión. Pero una vez que Friedan publicó declaraciones que ridiculizaban a Atkinson como marginal e insignificante para el movimiento de mujeres, ella cambió su curso y renunció de inmediato. "Vi la importancia de un movimiento feminista", dice, "y me quedé allí porque quería hacer todo lo posible para mantenerlo vivo, pero cuando vi lo retardado que era AHORA, pensé: 'mi Dios, quién necesita ¿esta?'"
La carta de renuncia de Kennedy enumera muchas razones para abandonar AHORA, en particular el hostigamiento de las feministas radicales que intentaron empujar a la organización en una dirección más progresista. Kennedy estaba indignada por el racismo de Friedan y su fracaso en apoyar la liberación de los negros y los movimientos contra la guerra. Kennedy sostuvo que ella no era el tipo de activista que luchó por el control de una organización y en momentos como estos, recordó haber pensado: "No puedo perder mi tiempo en esta mierda" y, a menudo, se fue y estableció una [nueva ] comité ".
Atkinson y Kennedy fueron los únicos dos miembros que renunciaron oficialmente a NOW, formando un nuevo grupo feminista radical, el Movimiento 17 de Octubre (llamado así por el día que Atkinson se fue AHORA). La historia del Movimiento 17 de octubre ocupa un lugar destacado en el nacimiento de la lucha feminista radical predominantemente blanca y se cita comúnmente como un ejemplo de la división entre el feminismo liberal y radical, o entre las generaciones mayores y más jóvenes de feministas blancas.
Falta de esta historia que a menudo se cuenta es la centralidad de la feminista negra Flo Kennedy y su liderazgo para ayudar a las jóvenes feministas a adoptar una visión más amplia del feminismo. De hecho, el Movimiento 17 de octubre reflejó la preocupación de Kennedy de que el movimiento feminista se concentre en las conexiones entre sexismo, imperialismo y racismo. Atkinson a menudo describió el Movimiento 17 de octubre como "una coalición de acción del movimiento estudiantil, el movimiento de mujeres y el movimiento negro" y decidió acabar con todas las formas de opresión.
Si bien el fracaso de NOW en ver el feminismo en términos más integrales ayudó a impulsar la creación del Movimiento 17 de octubre y el feminismo radical, Kennedy se mantuvo firme en el otro extremo, ayudando a empujar a las jóvenes feministas blancas hacia una praxis feminista negra interseccional que centraba la atención en Black Power. .
La historia de cómo Black Power y Flo Kennedy influyeron directamente en el movimiento feminista radical en su mayoría blanco nos ayuda a mover el feminismo negro y Black Power fuera de los márgenes de la segunda ola de la historia del movimiento feminista y acercarnos a su centro. Mientras que el Movimiento 17 de octubre cambiaría su nombre a The Feminist y perdería gran parte de su agenda ideológica antirracista, y por lo tanto todos sus miembros negros, sus orígenes ofrecen una ventana a un momento en que las feministas blancas radicales intentaron crear una feminista negra. praxis interseccional.
Como fundadora del movimiento feminista radical, Kennedy insistió en que el movimiento está a la altura de su título "radical" al mirar más allá de un enfoque limitado en la opresión de las mujeres blancas. Su historia también demuestra que si bien los movimientos y las organizaciones de los años sesenta a menudo levantaban muros, esos límites (especialmente durante el período incipiente) eran mucho más porosos de lo que los estudiosos han reconocido previamente.
Florynce Kennedy fue una fuerza importante en la fertilización cruzada de ideas de movimiento y la forja de importantes alianzas políticas. Ella entendió que "si estás luchando por la Liberación de la Mujer o ... la Liberación Negra, estás luchando contra los mismos enemigos". Su objetivo final era que las organizaciones y los activistas se enfocaran en derrotar lo que ella argumentaba que era el verdadero opresor: "el genocida sexista racista". establecimiento."
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2018.06.04 02:32 DaveZarek Lila

Rareza: 5★ - 6★
Oficio: Monje.
Rol: Daño Mágico, Daño Físico
Adquisición: Invocación Insólita
Limitadas: No
Exclusivas: No
Origen: FFBE
Género: Femenino
Raza: Humano
No. 908, 909
Maestro Fiel: Zarpas Tenebrosas
Una monje que ha viajado a lo largo del mundo con el objetivo de dominar las artes marciales. Asimismo, un hombre al que apodaban "el maestro de las artes marciales" crió a Lila después de que se quedase huérfana y fuese abandonada en una montaña. Lila nació para ser guerrera y, por tanto, consiguió dominar las habilidades necesarias para ello en un abrir y cerrar de ojos. Además, empezó a aprender los secretos de las artes marciales tras terminar el colegio a la temprana edad de 16 años. A partir de ahí, cuando murió su maestro, empezó a vagar de sitio en sitio.
Estadísticas
Rareza VIT PM ATK DEF MAG ESP
5★ 2636 143 120 91 78 116
6★ 3428 187 156 119 102 152
Aumento Máximo de Estadísticas
Rareza VIT PM ATK DEF MAG ESP
5★ 300 50 20 20 20 20
6★ 450 75 30 30 30 30
Resistencias: Ninguna Fortaleza / debilidad Elemental innata. Ninguna Fortaleza a estados Alterados Innata.
HABILIDADES
Especial
ACTIVAS
Rareza Mínima Nivel Icono Nombre Efecto Golpes PM
5★ 1 - Artes marciales - Doble bofetón Daño físico (2x) a un enemigo. Incrementa ATK/ESP (80%) por 10 Turnos al usuario. 3 6
5★ 17 - Artes marciales - Cambio celeste Daño mágico (10x)* que escala con ESP a un enemigo 14 45
5★ 28 - Artes marciales - Estallido Daño fisico (1.8x) a todos los enemigos. Inflige paro (30%) por 3 turnos a todos los enemigos 1 35
5★ 46 - Artes marciales - Puño vengador Probabilidad de contraatacar ataques físicos en aliados exceptuando al usuario (100%) con daño físico (1.2x) a un enemigo (máximo 5/turno) - 25
5★ 80 - Artes marciales - Alma Eléctrica Reduce la resistencia a rayo y oscuridad (50%) por 5 turnos a un enemigo. Añade elemento rayo a los ataques físicos por 5 turnos al usuario. - 14
5★ 80 - Artes marciales - Alma Ígnea Reduce la resistencia a fuego y oscuridad (50%) por 5 turnos a un enemigo. Añade elemento fuego a los ataques físicos por 5 turnos al usuario. - 14
6★ 15 - Artes marciales - Llave celeste Daño mágico* (6.5x) que escala con ESP a un enemigo. Remueve todos los estados alterados de un enemigo. 1 18
6★ 50 - Artes marciales - Calma Recupera VIT (50%) y PM (15%) al usuario. Cura veneno, ceguera, silencio y enfermedad al usuario. - 24
6★ 74 - Artes marciales - Cicatriz celeste Daño mágico* (7.5x) que escala con ESP a todos los enemigos. Reduce el ESP (50%) por 3 turnos a todos los enemigos 4 30
6★ 89 - Artes marciales - Combo Tojin Daño físico (2.6x) con incremento consecutivo (1 uso, 2.6x cada uso, 5.2x máximo) a un enemigo 7 40
6★ 100 - Neidan Aprende la siguiente habilidad por 1 turno: Ojo Avizor - Destello. Reduce el daño recibido (30%) por 1 turno al usuario. Recupera VIT (100%) al usuario - 20
6★ 100 - Ojo Avizor Utiliza habilidades de Artes marciales 2 veces en un turno - 0
PASIVAS
Rareza Mínima Nivel Icono Nombre Efecto
5★ 1 - Dominio a mano desnuda Aumenta el ATK (200%) al no llevar armas
5★ 9 - Contraataque Posibilita contraatacar ataques físicos (30%) con ataques normales.
5★ 37 - Jinete de la marea Aumenta el ESP (20%) al ser equipado con Sombrero. Aumenta el ESP (20%) al ser equipado con Ropa.
5★ 52 - Sabiduría del maestro Aumenta la probabilidad de Crítico (50%). Aumenta la resistencia a confusión y piedra (100%).
5★ 68 - Ingenio rápido Aumenta la evasión física (20%).
5★ 80 - PM +20% Aumenta el PM (20%)
6★ 1 - Guerrero capaz Permite usar puños de una mano en ambas manos.
6★ 23 - AutoRefrescar Recupera PM (5%) por turno
6★ 36 - Maestría de Puño Aumenta el ATK (50%) al ser equipado con un puño.
6★ 61 - Puños de talento Aumenta la VIT/ATK (30%) al ser equipado con un puño.
CONDICIONALES
Condición Nombre Efecto Golpes PM
Activado por Neidan Ojo avizor - Destello Utiliza habilidades de Artes marciales tres veces en un turno - 0
Estallido Límite
Rareza Nombre Efecto Golpes Coste
5★ Descarga floral Base: Daño físico (9x) a un enemigo. Aumenta el incremento de EL (200%) por 3 turnos a todos los aliados. Máximo: Daño físico (10.9x) a un enemigo. Aumenta el incremento de EL (200%) por 3 turnos a todos los aliados 9 16
6★ Descarga floral Base: Daño físico (10x) a un enemigo. Aumenta el incremento de EL (200%) por 3 turnos a todos los aliados. Máximo: Daño físico (12.4x) a un enemigo. Aumenta el incremento de EL (200%) por 3 turnos a todos los aliados 9 20
CITAS
Historia:
5★Una monje que ha viajado a lo largo del mundo con el objetivo de dominar las artes marciales. Asimismo, un hombre al que apodaban "el maestro de las artes marciales" crió a Lila después de que se quedase huérfana y fuese abandonada en una montaña. Lila nació para ser guerrera y, por tanto, consiguió dominar las habilidades necesarias para ello en un abrir y cerrar de ojos. Además, empezó a aprender los secretos de las artes marciales tras terminar el colegio a la temprana edad de 16 años. A partir de ahí, cuando murió su maestro, empezó a vagar de sitio en sitio.
6★Una monje que ha viajado a lo largo del mundo con el objetivos de dominar las artes marciales. El maestro de Lila le enseñó que tenía que usar su poder para proteger a los más débiles; por tanto, Lila hace honor a sus enseñanzas ayudando a toda persona en apuros con la que se encuentra. Además, se trata de una persona alegre e inocente que se abre con casi cualquier persona que conoce. Por último, durante sus viajes, Lila siempre deja una sensación de felicidad a lo largo de todos los pueblos que visita.
Fusión:
5★Llevo entrenando desde que era una cría, por lo que puedes confiar en mis habilidades.
6★¡Hola! No es bueno quedarse en el mismo sitio, ¿sabes?
Despertar:
6★ ¿Eh? ¡Qué suceso tan increíble! ¡Siento cómo aumenta mi poder!
Invocación:
5★¡Yupi! ¡Ahora que estoy aquí, todo está bien! Soy más fuerte de lo que parezco, ¿sabes?
6★ Puedo rescatar niños perdidos o derrotar monstruos. ¡Déjame a mí lo que sea!
Maestro Fiel:
Nunca pensé que llegaríamos a pasar tanto tiempo juntos. Si no te molesta, ¡me gustaría pasar más tiempo contigo!
*: Ataque físico con Daño mágico. Ver página de Mecánicas.
PD: No pensé que esto tomaría tanto trabajo, ahora agradezco mucho más a los que hacen la Wiki, cualquier cosa o detalle me avisan.
Edit1: Modifique algunos errores que cometí en las habilidades al escribir MP en vez de PM, la costumbre de leer las habilidades en inglés XD.
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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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2017.09.16 17:55 albedrio Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.

Fundador y director de la fundación Renacimiento Demográfico, Alejandro Macarrón es ingeniero de telecomunicaciones, consultor empresarial y autor del libro Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo, que pronto se publicará en inglés. Cita en su libro al economista Juan Velarde que advierte que «de seguir así España desaparece», pero desaparece de verdad... El problema de la natalidad no es tan urgente como una crisis económica o el tema catalán. Sin embargo, a la larga es inexorable que si seguimos con tan baja natalidad, España desaparecería.Lo pongo en condicional porque falta tiempo, pero es pura matemática. No es opinable. Vamos al precipicio, el de la extinción, otra cosa es que reaccionemos.La extinción tardaría siglos, pero antes viviríamos en una sociedad sin niños, descompensada. Cuando empecé a estudiar el asunto, me impresionó que sus efectos eran más inmediatos de lo que se suele pensar y el poco caso que se hace a un problema tan profundo. ¿Tan desolador es el paisaje demográfico español? Nos enfrentamos a una ola de envejecimiento.La edad más numerosa de la población española de hoy son 40 años, dentro de una década serán 50...Vamos hacia una sociedad absolutamente llena de mayores, lo cual estaría muy bien si no fuera porque no hay gente joven para compensarlo. En España, nacen menos niños que en el siglo XVIII.Es verdad que se ha reducido la mortalidad infantil, pero si no aumenta la tasa de natalidad, cada año nacerán un 2% menos de niños. El pueblo español ya está menguando. Los españoles autóctonos cada vez somos menos. Tenemos las tres provincias (entre las que tienen al menos 100.000 habitantes) con récord mundial en balance entre muertes y nacimientos.En Zamora, en 2016 por cada nacimiento hubo tres muertes. En Lugo y Orense ya hay dos muertes por cada nacimiento. No es que tengamos la menor tasa de fecundidad en Europa, es que España ha tenido en los últimos 20 años la menor tasa de natalidad del mundo en promedio. La despoblación de esas regiones, ¿no es también un problema de falta de falta de oportunidades? Es mezcla de los dos. Si el país estuviese compensado demográficamente y viviéramos todos en ciudades, sería deseable tener una España más articulada, pero no sería trágico. El problema es que tampoco hay suficientes niños en las ciudades. La despoblación tiene un componente económico.Pero si vives en un lugar en el que casi solo hay viejos, quieres irte. Tengamos la edad que tengamos, nos gusta la juventud.Si te rodeas sólo de ancianos, ves la muerte, la decrepitud. Es desalentador... En los sitios que se van despoblando la calidad de vida disminuye. Los servicios sociales son muy caros. Un ejemplo es la Sanidad. La sociedad española tiene un dilema moral y económico sobre qué hacer en las zonas donde quedan sólo ancianos y gente de edad avanzada. ¿Les atendemos y en ese caso, nos arruinamos o no les atendemos? Tanto los niños como los ancianos cuestan dinero.Pero los niños son una inversión que produce en el futuro y a los ancianos les damos una calidad de vida. Pero la riqueza que se llevan, se consume y no produce en el futuro. También cita en su libro a Miguel Hernández: «La salvación de España / de su juventud depende» Tampoco hay que hacer demasiado la pelota a la juventud porque vivimos en una sociedad en la que se hace la pelota a la mujer por ser mujer, al joven por ser joven... Pero es verdad que la juventud es esencial. Para el reto demográfico y para emprender e innovar. Una sociedad que languidece tiene menos innovación.Esto no quiere decir que no haya gente mayor innovadora pero es más fácil emprender e innovar si eres joven porque tienes que atreverte, tienes que cuestionar los tabúes, no tener rigideces. Si eres joven y te equivocas no pasa nada porque te puedes recuperar. Esa juventud existe, pero repartida por el planeta. Es un argumento facilón. En Asturias, cuando yo nací, nacían el triple de niños que ahora. Asturias es la primera región de Europa en la que, si nada cambia, desaparecerá la población. Me da mucha pena. No me consuela que en Nigeria crezca mucho la población. Históricamente, el número de personas era decisivo para el desarrollo de los pueblos. Pero con el desarrollo de la democracia, la ciencia, la tecnología, Europa -y su extensión, EEUU- da un salto enorme en productividad, es decir, que compensa que seamos menos. Si produces 20 veces lo que una persona primitiva, aunque tengas la mitad de gente, produces más. Por eso Occidente domina el mundo. Pero ahora que el tercer mundo está emergiendo, la productividad media de su población se está igualando a la nuestra, con lo cual el número de personas vuelve a ser decisivo. Cuando China iguale en productividad a EEUU tendrá entre cuatro y cinco veces su PIB.Los europeos tendemos a la irrelevancia.Si los nuevos líderes mundiales son democráticos, no pasa nada. Pero en China ha habido una eliminación masiva de niñas solo por ser niñas.Y pensemos en el mundo musulmán con una mayoría pacífica, pero una minoría agresiva. Si hacen la transición a la no agresividad, como lo hizo el mundo cristiano, bien, pero si no.... En Occidente tenemos que pensar que debemos a la comunidad, a la humanidad, tener hijos. No pasa nada si alguno no los tiene, pero la mayoría debe tenerlos. Nos hemos conformado con que la inmigración sostenga la demografía en tiempos de bonanza... En la historia ha habido inmigraciones virtuosas que han ayudado a construir países como EEUU. Pero ha habido otras como los bárbaros, cuya expansión no fue sólo cosa de batallas, fue una inmigración masiva. En Europa tenemos el problema del yihadismo. Una inmigración que viene y que una parte de ella, muy minoritaria pero que hace mucho daño, odia al país o a la cultura donde se integra. Es tremendo. Lo hemos visto en Cataluña... El caso del nacionalismo catalán, como el vasco, es elocuente. Los nacionalismos son tribalistas pero no les he oído nunca preocuparse por la descendencia. El País Vasco ha sido un desastre en natalidad. Ahora está repuntando un poquito, pero ha sido la región de España que más ha envejecido desde que murió Franco. Y en Cataluña, los catalanes de pura cepa, la natalidad nativa, es la menor históricamente. Es una de las razones de que haya necesitado tanta inmigración. Cataluña mejora sus cifras globales gracias a los magrebíes. Casi la mitad de los niños que nacen o viven en Cataluña no son de padres españoles, no ya catalanes. La Cataluña del futuro no será española. Pero tampoco será catalana.Si consiguen integrar a los inmigrantes, muy bien. Pero si no, será una sociedad fracturada y dual. En Gerona, el 20% de los niños que nacen son hijos de musulmanes.En Tarragona y Lérida, el 15% y en Barcelona, el 12%. De la inmigración vive el populismo... En Europa, y también algo en EEUU, el Estado de bienestar concede derechos a cambio de nada. El inmigrante tradicional tenía un plan A: trabajar. Ahora el plan A es trabajar, pero hay un Plan B porque tenemos una red social muy generosa. En España, en los años previos a la crisis, vinieron unos cuatro millones de inmigrantes en edad laboral. Estalló la crisis y gran parte se quedó en paro, pero se fue una proporción minoritaria porque con nuestros subsidios estaban mejor que en su país. Otro problema es que si no se regula en número, la inmigración crea un exceso de oferta de mano de obra que compite con la local y eso baja los salarios, en especial de la clase media baja. Esa es la gente que en todo Occidente está enfadadísima porque los sueldos no suben. Otra cosa que ha sucedido en Europa y EEUU es que los inmigrantes han ido entrando ilegalmente y cuando ya eran muchos y no se podían expulsar se les ha regularizado. En Europa ha habido unas 300 regularizaciones en los últimos 20 años. Es absurdo no aceptar la inmigración que viene a ocupar una vacante laboral. Pero ese no es el modelo que tenemos. De ahí el populismo, Trump... Donald Trump tiene cinco hijos. Pero de tres mujeres distintas. Ese es otro tema. En Europa hay 10 países de primera cuyo primer ministro o equivalente no tiene niños.En Alemania, los dos últimos cancilleres, Schröder y Merkel, entre los dos se han casado seis veces y han tenido cero hijos biológicos. Pero también en Francia, Italia, Reino Unido, los tres primeros ministros del Benelux,Suiza,Suecia, Irlanda. Hace 80 años sólo había dos número uno que no tenían hijos: Hitler y Manuel Azaña. Si los líderes no tienen hijos y la familia no está en el discurso público es difícil fomentar la natalidad. Ante esa pasividad, ¿Es usted el ejemplo de que la sociedad civil debe implicarse en lo que delegamos en los políticos? A los políticos este tema les incomodaba e incluso muchos estaban de acuerdo con que hubiese poca natalidad. Hace 30 o 40 años había un crecimiento de población explosivo y el consenso de que era negativo. Incluso había economistas que decían que si la población seguía creciendo, el incremento de la economía no redundaría en más renta per cápita, no sería posible salir de la pobreza. En mi libro cuento cómo el informe Kissinger decía que si la población crece a ritmos muy fuertes, aunque la economía crezca la pobreza no se reduce. Es el pensamiento único... A las personas nos gusta vivir sobre una base de certezas morales (mi casa, mi familia, mi trabajo...) Cuando alguien cuestiona el statu quo al decir que la sociedad tiene un problema porque no nacen niños, incomoda. Occidente tiene una gran satisfacción por lo conseguido en los últimos 200 años. Se han superado situaciones de precariedad, de morirnos por todo tipo de enfermedades, las mujeres han conseguido la igualdad, vivimos en sociedades mucho menos autoritarias en las que hay una libertad teórica de pensamiento.Sin embargo, cuando se cuestionan determinadas verdades la gente se lanza a degüello, ya no es elEstado el que censura, pero es otro tipo de censura. Que en las redes sociales llega a límites increíbles... La crítica es un regalo.Decía Wiston Churchill que es como el dolor en el cuerpo humano, es lo que te avisa de problemas.Ahora, cuando es bilis por cuestionar el estabishment, es otra cosa. El tiempo pone cada cosa en su sitio y ya está habiendo una concienciación del envejecimiento de la población. ¿Qué propone para que nazcan más niños? Es un problema complejo que está ligado al modelo social.La modernización ha traído menos natalidad. Lo primero es tomar conciencia. Hay que revalorizar el prestigio de las madres, mostrar lo bonito que son los bebés, que en realidad nos encantan, es algo instintivo. No es lo mismo exponerlo en público que no. También dar el mensaje duro de que el país necesita niños, como se ha hecho en Francia.También hay medidas económicas con una base muy clara. Hay que incentivar (para el conservador), ayudar (para el socialdemócrata), compensar (para el liberal), cada uno en su ideología lo que quiera. Pero hay que compensar a las familias una parte significativa de lo que cuesta tener niños. No todo.Porque entonces habrá gente que tendrá hijos sólo por dinero. Eso ha pasado y moralmente es un desastre. Esa compensación tiene que centrarse en la mujer pero no sólo. También el hombre juega un papel importante. Y hay que tener cuidado con favorecer sólo a la mujer que trabaja fuera del hogar, como ahora. Si queremos incentivar la natalidad tiene que ser a todo tipo de mujeres, no sólo a unas en función de la ideología. La sociedad actual asocia el tener muchos hijos a pertenecer a algunos grupos religiosos o a no trabajar... Los valores dominantes son hostiles a la natalidad y sobre todo a la familia numerosa. Y es feo porque hay personas que libérrimamente han decidido tener muchos hijos y en un país que necesita niños tendríamos que aplaudirles. El desarrollo de la inteligencia artificial puede tentarnos a dejar en segundo plano el debate de la natalidad y confiar nuestro futuro a robots... Eso está pasando. Antes de nada hay que pensar que tener hijos completa la vida, el cariño no te lo va a poder dar una máquina. Luego, en el mundo tecnológico casi todo lo que se predice o llega más tarde de lo que se espera o llega antes. Si fiamos la natalidad a la robótica y sale bien no hay problema pero si sale mal es una catástrofe. Los científicos dicen que las máquinas nos jubilarán dentro de 100 años no de 20. Es como la inmortalidad. Hay quien anuncia la muerte de la muerte, pero la realidad es que la esperanza de vida crece pero no a un ritmo disruptivo, sino evolutivo. Menudo panorama, una sociedad envejecida y si confiamos en los robots, sin afecto... Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.
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2017.03.20 20:32 dorna24 la historia de margaret keane. La pintora que "no pintaba nada".

Tú también pintas? le preguntó alguien a Margaret. Esas palabras estallaron en su cabeza y la artista entró en estado de shock. Ahí estaba, en un club de jazz rodeada de sus propias pinturas, las mismas que su marido Walter estaba vendiendo haciéndose pasar por el pintor. Así empezó la pesadilla de Margaret Keane, la artista que pinta niños y mujeres con los ojos grandes llenos de tristeza y que ha inspirado la última película de Tim Burton, Big Eyes. Ahora es una artista mundialmente conocida y aclamada pero durante algo más de una década fue prisionera de su fama.
A principios de los 60, Keane era uno de los artistas más famosos de los Estados Unidos por sus pinturas de niños y mujeres con ojos grandes. Él mismo decía que nadie podía “pintar ojos como Walter Keane”. La gente ansiaba poder colgar de las paredes de su casa uno de esos cuadros big eye. Pero nadie sabía que no era él sino Margaret, su mujer, la artista que había detrás de las pinturas. La mentira de Walter fue tan lejos que incluso relata en su autobiografía que, cuando conoció a Margaret, ésta lo alabó por lo bien que pintaba. “Me encantan tus pinturas. Eres el mejor artista que he visto jamás” cuenta Walter que le dijo Margaret. En realidad, estas palabras nunca salieron de la boca de la artista. No sólo los compradores no sabían que Walter estaba vendiendo los cuadros de su mujer como si fueran suyos sino que ella tampoco era consciente de lo que estaba sucediendo hasta que en el The Hungry I, el club donde Walter vendía los cuadros, alguien le preguntó si ella también pintaba, como su marido. Se sintió humillada, estaba acostumbrada a los desprecios de Walter pero esto sobrepasaba los límites. De vuelta a casa, enfadada por el engaño, le pidió que parara de mentir a la gente y amenazó con marcharse. Pero él, que dominaba el arte de la manipulación a la perfección, le dijo que necesitaban el dinero. “Es más probable que la gente compre un cuadro si piensa que está hablando con el artista. La gente ya piensa que yo pinté los big eyes y si de repente les digo que fuiste tu, empezarán a demandarnos”, le dijo. A partir de entonces, Margaret pasó a ser la esclava de Walter, rol que ocupó durante los siguientes 10 años, en los que sufrió humillaciones e incluso fue amenazada de muerte por su marido.
Nunca contó la verdad y nunca reconoció que la mujer que tenía al lado era una artista. Margaret se limitaba a acompañar a su marido a las entrevistas mientras él contaba mentiras sobre los big eyes y alardeaba de su talento. Era un hombre narcisista, celoso y dominante y Margaret una mujer insegura, una presa fácil para Walter. Le pidió que le enseñara a pintar los big eyes pero Walter no pudo aprender a pintar como su mujer. “Cuando no conseguía hacerlo, la culpa era mía. Lo intenté de verdad, pero fue imposible”. Margaret estaba atrapada, quería marcharse pero no sabía cómo y Walter estaba destrozando su autoestima. “Estas mejor con la boca cerrada” o “estás horrible” eran algunas de las palabras que le dedicaba Walter a su esposa cuando tenían alguna cita o tenían que salir de casa. Durante 1960, el período de más éxito de los big eyes, se mudaron a una nueva casa más lujosa pero la vida de Margaret siguió siendo igual de horrible, incluso peor. Margaret no salía de casa, pasaba los días encerrada pintando 16 horas al día, lo único que la hacía feliz, mientras Walter disfrutaba de la vida a su manera. “Siempre había tres o cuatro personas nadando desnudas en la piscina. A veces iba a la cama y había tres chicas”, pero a ella estaba anulada y nada de esto le importaba. Margaret pintaba en una habitación con las cortinas cerradas y, cuando Walter estaba fuera de casa, llamaba cada hora para asegurarse de que no se había fugado. “No me dejaba tener amigos. Si intentaba alejarme de él, me seguía. Teníamos un chihuahua y como yo quería mucho a ese perro, le pegaba, así que al final tuve que darlo”, cuenta la artista. Los big eyes que pintaba Margaret mostraban expresiones cada vez más tristes. Esos niños mostraban los sentimientos que no podía expresar de ningún otro modo. En 1965, después de 10 años de matrimonio, se divorciaron pero Margaret siguió pintando en secreto para Walter. La artista se mudó a Hawaii y desde entonces sus big eyes recuperaron poco a poco la alegría que habían perdido, dejando ver pequeñas sonrisas mientras nadaban entre peces tropicales. En octubre de 1970, harta de que su exmarido se aprovechara de sus obras, Margaret contó toda la verdad en una entrevista radiofónica. Walter se enfadó y atacó a Margaret diciendo que era una borracha y contando todo tipo de historias inventadas como que la había pillado teniendo sexo con los asistentes en un parking, algo que parecía encajar más en su estilo de vida. “Estaba loco”, dice Margaret. Para demostrar que ella era la pintora que había detrás del estilo big eye, lo retó a pintar en público en la Union Square de San Francisco. Él la demando y desapareció 12 años en Europa. El juez desestimó la demanda y Walter apareció en los 80 asegurando que Margaret se había adjudicado la autoría de los big eyes porque lo daba por muerto. Harta de la situación, Margaret fue la que demandó a Walter en esta ocasión. Ella con 58 años y él con 70, fueron retados por el juez a dibujar un niño con ojos grandes al estilo big eye. Walter se presentó con un maletín de pinturas, los pinceles y todo, pero dijo que tenía una lesión en el hombro, por lo que le resultaba imposible pintar y Margaret pintó el cuadro en 53 minutos. La artista ganó el juicio y Walter fue condenado a pagarle 4 millones de dólares. No llegó a ver nunca ese dinero pero todo el mundo sabía que los big eyes eran suyos y con eso le bastaba.
Walter murió en el año 2000 y la historia de Margaret quedó un poco abandonada pero Tim Burton, gran fan de la artista, se ha encargado de sacarla a la luz otra vez con su última película Big Eyes, que salió a la gran pantalla el 25 de diciembre. Amy Adams y Christoph Waltz encarnan a Margaret y a Walter y la misma Margaret Keane hace un cameo representando a una mujer mayor sentada en el banco de un parque. Aunque al principio no sabía muy bien cómo encajar la película por el parecido que tenía Christoph con Walter y ver que Amy estaba pasando por lo que ella pasó, con el tiempo pensó que la película era fantástica. A día de hoy, Margaret vive en Sonoma, cerca de San Francisco y, a sus 79 años de edad, sigue pintando sus big eyes. “Los ojos que pinto en los niños son la expresión de mis más profundos sentimientos. Los ojos son el espejo del alma”. http://lamonomagazine.com/historia-margaret-keane/ http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/12/141128_cultura_margaret_walter_keane_ojos_gigantes_pelicula_finde2014_jg https://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Keane https://elrobotpescador.com/2014/11/30/una-historia-de-machismo-y-latrocinio-el-fraude-mas-grande-de-la-historia-del-arte/
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2016.11.01 10:19 EDUARDOMOLINA Jesús Maraña: Pedro Sánchez en El País de la ‘posverdad’. Cerrar los ojos a la realidad no la convierte en ficción. El país (ciudadanía) es mayor de edad, y merece políticos y medios que le muestren un mayor respeto.

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/11/01/pedro_sanchez_pais_postverdad_57020_1023.html
"Un montón de gente supuestamente informada se ha echado las manos a la cabeza ante el (presunto) desahogo de Pedro Sánchez en el confesionario laico de Jordi Évole, mientras una selecta élite de gente demasiado bien informada utilizaba las manos (y todo tipo de herramientas) para taparse las vergüenzas. Las reacciones han oscilado entre la indignación (comprensible) de sus propios compañeros de partido, la preocupación (lógica) de algunos de los señalados y el silencio (prepotente) de quienes no se cansan de demostrar su desprecio a la inteligencia de los ciudadanos/lectores/espectadores/oyentes/internautas. Los especialistas en poner nombre a lo innombrable bautizaron como "era de la posverdad" a estos tiempos en los que desde el poder se nos miente como siempre, con la peligrosa novedad de que nos creemos mejor informados que nunca. Al grano.
1.- Es cierto que desde el poder económico, financiero y mediático se ha hecho lo posible y lo imposible para evitar que cuajara siquiera el intento de un gobierno progresista en España. Menos aún si precisaba el apoyo o el consentimiento de fuerzas nacionalistas. Invitamos a los nuevos lectores y socios de infoLibre a repasar lo que venimos publicando desde la primavera de 2014, cuando en estas mismas páginas empezamos a desvelar los movimientos que se producían en esos ámbitos tras observar demoscópicamente que era más que probable el fin del bipartidismo y la fragmentación parlamentaria en las (todavía por celebrar entonces) elecciones generales.
2.- Es innegable que el diario El País ha jugado un papel esencial en la estrategia dirigida a lograr un gobierno sujeto o facilitado por PP, PSOE y Ciudadanos (el orden de factores resultaba secundario), triángulo en el que grandes empresarios y banqueros españoles consideran que descansa la garantía de lo que el mundo del dinero exige: estabilidad y certidumbre. A la prensa tradicionalmente conservadora o al propio Partido Popular no hace falta insistirles en esa prioridad porque está en sus genes y razón de ser (sin olvidar tampoco el volumen de ingresos publicitarios de origen institucional). La posición (y la evolución) de la cabecera más influyente desde 1976 en el espacio progresista de la opinión pública puede constatarse repasando sus editoriales, los artículos de su presidente, Juan Luis Cebrián, las tribunas de Felipe González y los análisis de una serie de firmas convocadas para arropar esa misma estrategia o bien surgidas 'motu proprio' para mayor alegría de sus ideólogos. Desde muchísimo antes del 20D, al PSOE ya se le colocaba ante dos opciones: la Gran Coalición o la abstención.
3.- Pedro Sánchez tiene un problema de credibilidad evidente. No tanto por negar en su día la existencia de esas “presiones” económicas y mediáticas (podría aducir que resistió cuanto pudo y ahora se siente liberado, harto y dispuesto a dar la batalla que antes no se atrevió a dar) sino porque hubo etapas en las que además actuó como cómplice de lo que hoy denuncia. Cuando el entonces secretario general del PSOE fulminó a Tomás Gómez como líder del PSM (también elegido por las bases), este último denunció que fue liquidado con la inestimable ayuda del diario El País, que publicó una encuesta extraterrestre para justificar la actuación de Sánchez y que explicitó insinuaciones de corrupción que hasta el momento no se han demostrado. Incluso Gómez explicó que había mantenido una reunión con directivos del citado periódico que le habrían advertido de que sufriría “las consecuencias” si se le ocurría pactar con Podemos tras las inminentes elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015. Es incontestable que Sánchez aplicó a Gómez la medicina que ahora le han aplicado a él.
4.- Por veraces y sólidas que hayan sido las presiones del mundo empresarial, financiero y mediático sobre Sánchez, no excusan el hecho de que durante su mandato el PSOE ha ido cosechando peores resultados en cada cita electoral. Tiene razón cuando dice que la caída de voto tiene un origen anterior a él. Los 11 millones de votos de la segunda legislatura de Zapatero en 2008 se reparten ahora casi a partes iguales entre PSOE y Podemos. No es Sánchez el único responsable, pero pilotaba un equipo que se ha mostrado incapaz de leer el significado del 15-M y la ruptura generacional y de perfil electoral que separa a PP y PSOE de los nuevos partidos. Hay un reto común a todas las formaciones socialdemócratas en Europa, lo cual no puede ocultar los problemas concretos irresueltos por el socialismo español ni su incapacidad para frenar la fuga de votos hacia Podemos. (La dirigencia del PSOE debería revisionar unas cuantas veces la conversación de Évole con cuatro militantes socialistas previa a esa entrevista con Sánchez que tanto ruido ha desatado: todos admitían que sus hijos ya no les votan).
5.- Culpar al resto del mundo (sean barones o baronesas, banqueros, Aliertas, Cebrianes o Podemos) de la imposibilidad de un gobierno progresista tendría muchísimo más fundamento si Pedro Sánchez lo hubiera intentado con algunos pasos concretos. Pese a los límites que le impuso el Comité Federal del pasado 28 de diciembre (no negociar con independentistas ni apoyar al PP), nadie le puso una pistola para convertir el pacto con Ciudadanos en condición previa e indispensable para la suma de cualquier otro apoyo. Esa cerrazón sólo habría tenido sentido si garantizaba al PSOE gobernar, pero no era así, como se demostró al sufrir el rechazo total de Podemos (aunque este no fuera acertado). Más recientemente, tras el “no es no” a Rajoy, nada ni nadie impedía a Sánchez haber convocado un Comité Federal al que proponer una nueva hoja de ruta: conversaciones a fondo para intentar un acuerdo con Podemos que colocara la presión para la abstención o el apoyo (con o sin condiciones) sobre Ciudadanos o los grupos nacionalistas. Si esa propuesta hubiera sido rechazada, Sánchez se habría cargado de razones para dimitir o para convocar primarias y congreso del partido. Sin ese paso, todos los datos indican que Sánchez tenía la prioridad de continuar en la secretaría general a toda costa, pasara lo que pasara con la gobernabilidad o las terceras elecciones.
6.- Que Pedro Sánchez se muestre ahora dispuesto a admitir que “España es una nación de naciones” y a negociar con los independentistas el reconocimiento de Cataluña como nación es tan importante que no merecía ser despachado tan tarde y en minuto y medio de entrevista. Precisamente la posición independentista de 19 diputados en el Congreso (que representan a 1,3 millones de ciudadanos) es absolutamente clave para explicar el bloqueo político del último año. La propuesta de un nuevo modelo de Estado capaz de cautivar a un electorado progresista en Cataluña, en Madrid, en Andalucía, en Euskadi o en Galicia es probablemente el reto más serio que tiene España además de la lucha contra la galopante desigualdad. (El PP sigue anclado en el "no es no" y en su exclusiva lectura constitucional que tanto ha ayudado a engordar el independentismo). Alguien que aspira seriamente al liderazgo político en una etapa tan compleja debe demostrar una mayor profundidad, coherencia y seriedad en asuntos capitales. No se trata de decir a cada cual y en cada momento lo que uno cree que el otro quiere escuchar. Sea el otro un periodista, un empresario, la militancia de tu partido o la ciudadanía misma.
7.- Los errores, incapacidades y contradicciones de Sánchez no justifican los errores, incapacidades y contradicciones de los compañeros y compañeras de partido que le obligaron a dimitir el pasado 1 de octubre en un Comité Federal que todos coinciden en calificar de bochornoso. Responder con medidas disciplinarias o amenazar con la ruptura con el PSC a quienes reivindican, más allá de sus obligaciones estatutarias, la coherencia de haber votado este sábado en el Congreso exactamente lo que el PSOE se comprometió a hacer en campaña electoral sólo puede favorecer un mayor distanciamiento de militancia y electorado respecto a los cuadros del partido.
8.- Fuera de la dirigencia (incluso dentro de ella cuando se habla en privado), nadie niega que vencer electoralmente a la derecha exige un entendimiento o colaboración entre PSOE y Podemos o viceversa. Era así en el último año y así seguirá siendo en el futuro. Y ambos deberían asumirlo si no quieren contribuir al mantenimiento de políticas conservadoras durante un largo e indefinido periodo de tiempo.
9.- La denuncia de Sánchez sobre las presiones de poderes económicos, financieros y mediáticos ha sido recibida desde el PSOE hacia la derecha con una negación rotunda o con una displicencia digna de mejor causa. En realidad es toda la llamada “clase política” la que debería denunciar esas presiones (que son obvias y estridentes) si quiere recuperar la credibilidad perdida y la confianza de los ciudadanos. Ese es el mejor camino para frenar populismos de cualquier signo y para fortalecer una democracia muy debilitada, más aún cuando la solución dada al bloqueo puede suponer la impunidad política de quienes aún no han asumido responsabilidades por el cenagal de la corrupción.
Cerrar los ojos a la realidad no la convierte en ficción. El País (periódico) es libre de no publicar prácticamente una línea sobre la entrevista de Évole a Sánchez, ni antes ni después de producirse. Pero el país (ciudadanía) es mayor de edad, y merece políticos y medios que le muestren un mayor respeto."
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 03:37 ShaunaDorothy Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético (Noviembre de 2015)

https://archive.is/QazK6
Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético
Por Joseph Seymour
A continuación publicamos, ligeramente editado, un documento de Joseph Seymour, miembro del Comité Central de la Spartacist League. El documento, fechado el 14 de marzo de 2009, fue una contribución a las discusiones y debates que precedieron a la XIII Conferencia Nacional de la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), ese mismo año y se publicó originalmente en Workers Vanguard No. 949 (1° de enero de 2010).
En el pleno de nuestro Comité Ejecutivo Internacional, celebrado a principios de 2008, hubo una discusión y, creo, diferencias incipientes en torno al contenido del término “muerte del comunismo”, lo cual es clave para entender las condiciones político-ideológicas del mundo postsoviético. En ese entonces, yo argumenté:
“Una cuestión importante al discutir el trabajo en Sudáfrica y México...es si estos países —se ha mencionado a China y Grecia— son una excepción a lo que hemos llamado el ‘retroceso en la conciencia’ y la ideología de la ‘muerte del comunismo’, y en qué sentido lo son. Pero el concepto de excepción implica una norma. Así que, ¿cuál es esa norma? La abrumadora mayoría de nuestra tendencia se ubica en los países capitalistas-imperialistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica... Es aquí donde todos los días, de manera generalizada, encontramos la ideología de la ‘muerte del comunismo’. Y creo que esto ha determinado un cierto entendimiento parcial y deformado de las delineaciones y divisiones políticas radicalmente modificadas en todo el mundo.
“Casi cada vez que usamos el término ‘muerte del comunismo’ lo vinculamos al triunfalismo burgués. No nos referimos al triunfalismo de la burguesía de la India, Egipto o Brasil. Nos referimos al triunfalismo de la burguesía imperialista occidental, principalmente la estadounidense. Pero el escepticismo respecto a la posibilidad de una sociedad comunista internacional futura —y esto es el núcleo de la ‘muerte del comunismo’— en los países del Tercer Mundo no puede identificarse con el triunfalismo y la dominación del imperialismo estadounidense. Más bien, nos encontramos con un ascenso, bastante significativo y con amplias bases de apoyo, de movimientos político-ideológicos que se presentan como oponentes del triunfalismo imperialista estadounidense. El ejemplo más obvio es, claro, el populismo nacionalista latinoamericano ejemplificado por Hugo Chávez. Pero también encontramos el mismo fenómeno en un sentido muy derechista, que es el ascenso del fundamentalismo islámico antioccidental en los países del Medio Oriente. Osama bin Laden, Hugo Chávez, Tony Blair, Bill Clinton: todos ellos representan la ‘muerte del comunismo’ de diversos modos y en diversos contextos nacionales”.
El núcleo de la “muerte del comunismo” es precisamente ése: un escepticismo respecto a la posibilidad de una civilización comunista global en el sentido marxista. Eso es un terreno común básico que comparten diversas tendencias políticas que a veces tienen actitudes fuertemente hostiles al imperialismo occidental, la democracia parlamentaria, la economía capitalista de mercado y otras cuestiones controvertidas (como la degradación ambiental), que separan a la izquierda de la derecha en el sentido convencional de estos términos.
Para asegurarme de que todos tenemos un entendimiento común de los términos, voy a reafirmar brevemente las principales características que tendría una sociedad plenamente comunista a escala global. La escasez económica ha sido superada, por lo que ha podido eliminarse el trabajo asalariado (“de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”). El trabajo enajenado ha sido remplazado por trabajo creativo, científico y cultural (Marx alguna vez usó la composición musical como ejemplo de esto). El estado se ha extinguido de manera que, en palabras de Engels, el gobierno sobre los hombres ha dado paso a la administración de las cosas. Las afiliaciones racial, nacional y étnica han desaparecido mediante una extensa procreación interétnica y la movilidad global (“el género humano es la Internacional”). La familia ha sido remplazada por instituciones colectivas para el trabajo doméstico, la crianza y la socialización de los niños.
La abrumadora mayoría de quienes se consideran izquierdistas y pasan de los 40 o 50 años, consideran que una sociedad futura como la que describí es utópica. La abrumadora mayoría de los izquierdistas más jóvenes, representados, por ejemplo, por el medio de los “foros sociales”, para todo propósito práctico desconocen el concepto marxista de la civilización comunista global y son indiferentes a él. Sus preocupaciones son defensivas y minimalistas: apoyar los derechos democráticos de los pueblos oprimidos (por ejemplo, los palestinos), detener el desmantelamiento del “estado del bienestar” en Europa Occidental o impedir que el medio ambiente se siga degradando (calentamiento global).
Voy a replantear mi argumento haciendo referencia a El estado y la revolución de Lenin. Cuando esta obra se publicó en 1918 y en las décadas subsecuentes, la principal diferencia entre los marxistas revolucionarios y las demás tendencias de izquierda tenía que ver con el tema que se discute en el capítulo I (“La sociedad de clases y el estado”). Ahí, Lenin afirma concisamente:
“La doctrina de Marx y Engels sobre la ineluctabilidad de la revolución violenta se refiere al estado burgués. Éste no puede ser sustituido por el estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la ‘extinción’, sino sólo, como regla general, mediante la revolución violenta” [énfasis en el original].
En el periodo postsoviético, la diferencia más fundamental entre nosotros y las demás tendencias de la izquierda tiene que ver con el tema que se discute en el capítulo V (“Las bases económicas de la extinción del estado”) y que se explica concisamente en el siguiente pasaje:
“La base económica de la extinción completa del estado significa un desarrollo tan elevado del comunismo que en él desaparece la oposición entre el trabajo intelectual y el manual. En consecuencia, deja de existir una de las fuentes más importantes de la desigualdad social contemporánea, una fuente que en modo alguno puede ser suprimida de golpe por el solo hecho de que los medios de producción pasen a ser propiedad social, por la sola expropiación de los capitalistas.
“Esta expropiación dará la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas. Y al ver cómo retrasa el capitalismo ya hoy, de modo increíble, este desarrollo y cuánto podríamos avanzar sobre la base de la técnica moderna ya lograda, tenemos derecho a decir con la mayor certidumbre que la expropiación de los capitalistas originará inevitablemente un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas de la sociedad humana” [énfasis en el original].
La generación postsoviética de activistas de izquierda no puede entender fácilmente las ideas expuestas arriba porque no ha pensado en ellas.
El triunfalismo del imperialismo estadounidense no es el problema
Si bien la claridad sobre la cuestión de la “muerte del comunismo” no bastará para resolver nuestros problemas, la continua confusión a este respecto sí contribuirá a agravarlos. El no reconocer la diferencia más fundamental que nos separa del resto de la izquierda —el hecho de que no compartimos un mismo fin último— ha sido un importante factor subyacente en los recurrentes problemas políticos del partido.
Cuando aún era editor de Workers Vanguard, Jan Norden [actualmente del centrista Grupo Internacionalista] consideraba, de manera consciente y sistemática, que la “muerte del comunismo” era principalmente una expresión del triunfalismo del imperialismo estadounidense. De ahí que creyera que el levantamiento zapatista de los empobrecidos campesinos indígenas del sur de México en 1994 sería un poderoso contragolpe que debilitaría, al menos en América Latina, el efecto ideológico de la caída de la Unión Soviética. Desde que Norden desertó de nuestra organización en 1996, ha habido una tendencia en nuestro partido a amalgamar bajo el rubro de “retroceso en la conciencia” (un término que acuñé yo en la lucha contra Norden) el escepticismo respecto a la sociedad comunista futura, el triunfalismo imperialista occidental y el reformismo socialdemócrata tradicional. Algunos camaradas han argumentado que la principal diferencia que nos separa del resto de la izquierda versa sobre si el estado capitalista puede o no reformarse, como si estuviéramos en los tiempos de Lenin contra Kautsky en la secuela inmediata de la Revolución de Octubre.
Una formulación estándar tanto en nuestra literatura pública como en nuestro discurso interno es que el efecto de la “muerte del comunismo” ha sido internacionalmente “desigual”. El término “desigual” implica que el efecto puede medirse cuantitativamente en una escala lineal: muy alto en Estados Unidos y Francia, mucho más bajo en México y Sudáfrica. Como alguna vez fui estudiante de economía académica y después fui maestro, me imagino una gráfica de barras que mide y compara, por ejemplo, la producción nacional per cápita de distintos países. Pero el efecto diferencial que tuvo internacionalmente la “muerte del comunismo” no puede entenderse de ese modo. Lo que encontramos no son distintos niveles, sino distintas formas de la ideología postsoviética.
Tomemos por caso a Rusia. Al explicar el concepto de la “muerte del comunismo”, frecuentemente usamos la formulación de que la antigua Unión Soviética es considerada, en el mejor de los casos, un “experimento fallido”. Eso en general es cierto en Europa Occidental y Norteamérica. No es tan cierto en el Tercer Mundo. Y no es cierto en absoluto en Rusia. Todo lo contrario. El sector políticamente dominante de la nueva clase capitalista rusa, representado por Vladímir Putin, considera que la Unión Soviética fue el más exitoso de los experimentos, por decirlo así, de la construcción estatal centrada en Rusia. En 2005, Putin declaró que el colapso de la Unión Soviética había sido “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX” (citado en Edward Lucas, The New Cold War: Putin’s Russia and the Threat to the West [La nueva Guerra Fría: La Rusia de Putin y la amenaza al Occidente, 2008]). Supongo que en toda la sociedad rusa está extendida una actitud similar respecto a la antigua URSS.
En los últimos años, el régimen de Putin y en general la élite rusa han querido restaurar la reputación histórica de Stalin como el gran líder de una potencia mundial dominada por Rusia en el siglo XX. El embajador ruso en la OTAN adorna su oficina con un retrato de Stalin. Un popular programa de televisión, “El nombre de Rusia”, ubicó a Stalin como uno de los cinco personajes históricos más grandes del país (Economist, 27 de noviembre de 2008). En 2007, una guía educativa de patrocinio oficial, Una historia moderna de Rusia, 1945-2006: Manual para el maestro, comparaba favorablemente a Stalin con Pedro el Grande: “Stalin siguió la lógica de Pedro el Grande: exigir lo imposible...para obtener lo máximo posible”. Luego continúa:
“Él [Stalin] es considerado uno de los líderes más exitosos de la URSS. El territorio del país llegó a los límites del viejo imperio ruso (y en algunas áreas lo sobrepasó). Se consiguió la victoria en una de las mayores guerras; la industrialización de la economía y la revolución cultural se llevaron a cabo con éxito, lo que produjo no sólo educación de masas, sino el mejor sistema educativo del mundo. La URSS llegó a ser uno de los países líderes en ciencias; el desempleo fue prácticamente derrotado”.
—citado en Lucas, The New Cold War
No precisamente la descripción de un “experimento fallido”.
En cierto modo nos es más difícil lidiar con la forma que la “muerte del comunismo” presenta en Rusia que la que tiene en Europa Occidental y Norteamérica. En estas últimas regiones, la antigua Unión Soviética todavía se identifica principalmente con el “socialismo”, no con el “imperialismo ruso”. Stalin se considera un discípulo de Marx y Engels y como tal en general se le condena. En Rusia, Stalin se considera el sucesor de Pedro el Grande y Catalina la Grande, y como tal se le ensalza. Para muchos rusos, el comunismo no ha muerto porque nunca estuvo vivo.
Incluso antes de que la severidad de la actual desaceleración económica mundial se volviera evidente el pasado otoño, el triunfalismo del “libre mercado” había dejado de ser una corriente importante en el clima de la opinión burguesa incluso en Estados Unidos. Hoy, hay voceros prominentes y respetados del capital financiero estadounidense, como el antiguo director de la Reserva Federal, Paul Volcker, que anuncian una desaceleración global profunda y prolongada. Las comparaciones con la Gran Depresión de los años 30 se han vuelto un lugar común. El alcalde tory [conservador] de Londres comentó que en estos días leer el Financial Times de esa ciudad es como frecuentar una secta suicida milenarista. Sin embargo, ninguna opinión burguesa actual se muestra preocupada por la posibilidad de revoluciones socialistas inminentes en ningún lado o la resurrección de partidos comunistas de masas que reivindiquen la tradición marxista-leninista.
De fines y medios: Un recorrido histórico
En la sección titulada “La fase superior de la sociedad comunista” del capítulo V de El estado y la revolución, Lenin escribió:
“Desde el punto de vista burgués, es fácil declarar ‘pura utopía’ semejante régimen social y burlarse diciendo que los socialistas prometen a todos el derecho a recibir de la sociedad, sin el menor control del trabajo realizado por cada ciudadano, la cantidad que deseen de trufas, automóviles, pianos, etc. Con estas burlas siguen saliendo del paso, incluso hoy, la mayoría de los ‘sabios’ burgueses, que demuestran así su ignorancia y su defensa interesada del capitalismo”.
Con el término “sabios burgueses”, Lenin se refería a los intelectuales que apoyaban y justificaban abiertamente el sistema económico capitalista. Lenin no incluía en esta categoría a los voceros ideológicos de la II Internacional (Socialista), como Karl Kautsky, que se consideraba a sí mismo un marxista ortodoxo.
Si para 1917-1918 los líderes del ala derecha de los partidos socialdemócratas de masas (como Friedrich Ebert en Alemania, Albert Thomas en Francia o Emile Vandervelde en Bélgica) seguían creyendo o no subjetivamente en una futura sociedad socialista es un asunto distinto. Lo más probable es que no. Pero ninguno de ellos repudió públicamente la meta tradicional del movimiento socialista como proyecto utópico.
Al principio de la Revolución Alemana, en noviembre de 1918, el centrista Partido Socialdemócrata Independiente puso una serie de condiciones (exigencias) a su participación en un gobierno de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) sobre la base de los consejos de obreros y soldados que entonces existían. La primera de ellas era: “Alemania debe ser una república socialista”. A eso, la dirección del SPD respondió: “Esta exigencia es la meta de nuestra propia política. Sin embargo es el pueblo quien debe decidir esto a través de la asamblea constituyente” (citado en John Riddell, ed., The German Revolution and the Debate on Soviet Power: Documents, 1918-1919: Preparing the Founding Congress [La Revolución Alemana y el debate sobre el poder soviético: Documentos, 1918-1919: Preparando el congreso de fundación, 1986]). Al atacar la Revolución de Octubre y a la recién nacida Internacional Comunista, los líderes socialdemócratas condenaban principalmente la dictadura del proletariado como una violación de la democracia, que identificaban con un gobierno de tipo parlamentario elegido por sufragio universal e igual.
Aquí es útil revisar el libro Moscú bajo Lenin, unas memorias que escribiera a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta Alfred Rosmer, colega y amigo de Trotsky. Rosmer había sido anarquista y después uno de los principales intelectuales sindicalistas de Francia, antes de sumarse a la recién fundada Internacional Comunista. En estos recuerdos, Rosmer narra la reacción inicial que provocó El estado y la revolución de Lenin entre los socialdemócratas ortodoxos como Kautsky y Jean Longuet (el nieto de Marx) así como entre los anarquistas:
“Era un libro extraordinario y su destino fue singular: Lenin, marxista y socialdemócrata, era atacado por los teóricos de los partidos socialistas que invocaban el marxismo: ‘¡Eso no es marxismo!’ gritaban, es una mezcla de anarquismo, de blanquismo; ‘de blanquismo a la salsa tártara’, escribía uno de ellos para hacer una frase ingeniosa. Por el contrario, este blanquismo y su salsa eran para los revolucionarios situados fuera del marxismo ortodoxo, sindicalistas y anarquistas, una agradable revelación. Jamás un lenguaje semejante salía de las bocas de los marxistas que ellos conocían”.
Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) fue el último de los grandes representantes de la tradición comunista jacobina originada con la Conspiración de los Iguales de Babeuf en los últimos días de la Revolución Francesa. La concepción babeufista del comunismo (desarrollada en una sociedad preindustrial) tenía que ver con la distribución y el consumo más que con la producción y la superación de la escasez económica. Sin embargo, al calificar a Lenin de “blanquista”, Kautsky, Longuet et al. no se referían a ese aspecto de la perspectiva jacobino-comunista. El “blanquismo” de Lenin era para ellos el derrocamiento insurreccional del estado capitalista organizado y dirigido por un partido revolucionario de vanguardia.
Como señala Rosmer, El estado y la revolución fue muy bien recibido entre varios anarquistas y sindicalistas, algunos de los cuales creyeron que Lenin se estaba moviendo del marxismo hacia el campo político de ellos. Sin embargo, los anarquistas más cultivados en cuestiones de doctrina entendieron que, si bien Lenin estaba de acuerdo con la necesidad de un derrocamiento insurreccional del estado burgués, todavía sostenía, e incluso enfatizaba, el programa marxista de la dictadura del proletariado como transición a una sociedad plenamente comunista. A este respecto, Rosmer cita a un anarquista alemán, Erich Mühsam, que, estando preso en 1919, escribió:
“Las tesis teóricas y prácticas de Lenin sobre la realización de la revolución y de las tareas comunistas del proletariado han dado a nuestra acción una nueva base... Ya no hay obstáculos insuperables para la unificación del proletariado revolucionario entero. Los anarquistas comunistas, ciertamente, han tenido que ceder en el punto de desacuerdo más importante entre las dos grandes tendencias del socialismo; han debido renunciar a la actitud negativa de Bakunin ante la dictadura del proletariado y rendirse en este punto a la opinión de Marx”.
Para Mühsam, el “desacuerdo” entre Bakunin y Marx respecto a la dictadura del proletariado tenía que ver con el medio de llegar a un fin último que ambos compartían: una sociedad igualitaria sin clases y sin estado.
Todos sabemos que en una polémica política las ideas y posiciones que no se discuten son, a su modo, tan importantes como las que se discuten. Uno no discute contra posiciones que el oponente no sostiene y especialmente donde hay un terreno común. Por ejemplo, al polemizar contra liberales negros o izquierdistas radicales en Estados Unidos, no refutamos la falsa noción que exponen algunos racistas de derecha de que los negros son “inferiores” a los blancos. En 1918-1920, Lenin y Trotsky escribieron sendos libros polémicos contra Kautsky. En ningún lado de La revolución proletaria y el renegado Kautsky como tampoco en Terrorismo y comunismo se argumenta contra la posición de que la sociedad comunista en el sentido marxista sea algo utópico, pues Kautsky no defendía tal posición.
Adelantémonos hasta finales de los años treinta, cuando el movimiento comunista internacional estaba ya totalmente estalinizado. Consideremos específicamente al joven Maxime Rodinson, un intelectual judío francés que luego se convertiría en un prominente académico de izquierda especializado en el Medio Oriente y la sociedad islámica. En un ensayo de 1981 titulado “Autocrítica”, Rodinson recordó cuál fue el estado de espíritu que lo llevó a ingresar al Partido Comunista Francés en 1937 (al cual abandonó en 1958):
“La adhesión al comunismo implicaba, e implica todavía, comprometerse con una lucha que supuestamente le permitirá a la humanidad realizar un salto esencial y eminentemente benéfico: acabar con un sistema que permanentemente produce pobreza y crimen, que subyuga y condena a millones de personas a lo largo del mundo a una vida atroz o incluso a la muerte. La intención es crear una humanidad liberada en la que todos puedan florecer hasta donde se los permita su potencial, en la que el colectivo de seres libres controle la administración sobre las cosas y establezca el mínimo indispensable de reglas para armonizar las relaciones entre los seres humanos”.
—Cult, Ghetto, and State: The Persistence of the Jewish Question (Culto, gueto y estado: La persistencia de la cuestión judía, 1983)
Como intelectual, Rodinson podía articular las metas liberadoras del marxismo mejor que los muchos millones de obreros jóvenes que ingresaron a los partidos comunistas de Francia e Italia, la India y Vietnam y otros lugares durante la era de Stalin. Sin embargo, muchos de esos obreros —aunque ciertamente no todos— también estaban motivados por una visión del futuro de liberación social multilateral. No consideraban a los partidos comunistas como meras agencias políticas para defender y promover sus intereses económicos o sociales (por ejemplo, nacionales) dentro del sistema capitalista-imperialista existente.
En general, los obreros políticamente avanzados y los intelectuales izquierdistas que apoyaban a los partidos socialdemócratas de masas no compartían la concepción marxista de una sociedad genuinamente comunista. Pero ellos también aspiraban a una sociedad radicalmente diferente y mejor que la presente. En 1961, un intelectual socialdemócrata de izquierda, el británico Ralph Miliband, publicó un libro altamente crítico del Partido Laborista titulado Parliamentary Socialism: A Study of the Politics of Labour [Socialismo parlamentario: Un estudio de la política del laborismo]. El libro apareció en la secuela inmediata de un intento fallido por parte de los líderes del ala derecha del partido por deshacerse de la Cláusula IV de la constitución partidista de 1918. La Cláusula IV en general se consideraba el programa máximo del Partido Laborista: “Asegurar a los trabajadores manuales e intelectuales la plenitud de los frutos de su industria y la más equitativa distribución de todo cuanto sea posible, sobre la base de la propiedad común de los medios de producción, distribución e intercambio”. Al describir la batalla sobre la Cláusula IV que tuvo lugar en 1959-1960, Miliband escribió: “Ante la violenta resistencia [por parte de las bases obreras del partido] que encontró, la propuesta tuvo que abandonarse”. Para los años 80, ya nadie hubiera usado el término “socialismo parlamentario” para encapsular el programa o incluso la doctrina oficial del Partido Laborista británico. Y, en 1995, la Cláusula IV fue suprimida del programa formal del partido en una conferencia especial, pese a la oposición de algunos de los grandes sindicatos.
De principios a mediados de los años 60, hubo en Estados Unidos una radicalización de izquierda entre la juventud estudiantil y algunos intelectuales de mayor edad. Una expresión institucionalizada de esto fue la Conferencia de Académicos Socialistas que se celebraba anualmente en la ciudad de Nueva York. En 1966, los organizadores de la conferencia invitaron al historiador marxista Isaac Deutscher a dar una presentación sobre el “hombre socialista”. En esa época, el carácter cultural y sicológico de una sociedad verdaderamente socialista era un asunto de vivo interés entre los jóvenes intelectuales izquierdistas no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Por ejemplo, a principios de los años 60, el Ché Guevara escribía sobre la eliminación del trabajo enajenado en la Cuba “socialista”. Para un análisis retrospectivo del pensamiento de Guevara a este respecto, ver: “‘Radical Egalitarian’ Stalinism: A Post Mortem” [Estalinismo “igualitario radical”: Un post mortem] en Spartacist [Edición en inglés] No. 25 (verano de 1978). En su presentación sobre el “hombre socialista”, Deutscher tocó diversos puntos en los que la generación postsoviética de activistas de izquierda no está pensando en absoluto.
Huntington contra Fukuyama, otra vez
Empecé a desarrollar mis pensamientos sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético principalmente durante las discusiones informales que tuve con Norden entre 1991 y su salida de nuestra organización en 1996. Como ya se ha señalado, Norden identificaba la “muerte del comunismo” principalmente como una expresión del triunfalismo imperialista estadounidense. Así, él solía ligar ese término con la fórmula de un “nuevo orden mundial”, que George Bush había proclamado en el momento de la Guerra del Golfo de 1991 contra Irak. Norden creía que el que el cuerpo central de la dirección de nuestra tendencia hubiera reconocido que el carácter del periodo postsoviético estaba marcado por un retroceso histórico en la conciencia de la clase obrera internacionalmente era una capitulación a las presiones del triunfalismo imperialista estadounidense.
La forma en que Norden enfocaba esta cuestión estaba influenciada por las opiniones del intelectual de derecha estadounidense (entonces neoconservador) Francis Fukuyama, que declaró que el colapsó del bloque soviético había marcado “el fin de la historia”. Una versión sobresimplificada de la tesis del “fin de la historia” de Fukuyama llegó a ser muy conocida entre lo que podría llamarse el público educado estadounidense, el tipo de gente que está suscrito al New York Review of Books y ocasionalmente lee el Foreign Affairs. No sé si Norden leyó realmente a Fukuyama. Yo sí lo hice, y también leí a otros ideólogos burgueses de la derecha estadounidense, especialmente a Samuel P. Huntington y Zbigniew Brzezinski, quienes disentían fuertemente de la versión color de rosa que tenía Fukuyama del mundo postsoviético. Estoy volviendo a este debate porque me fue útil para entender la relación entre la “muerte del comunismo” y las diversas corrientes postsoviéticas de la ideología burguesa, especialmente en los países capitalistas occidentales (pero no exclusivamente en ellos).
Fukuyama tomó el término y el concepto de “fin de la historia” del filósofo alemán Georg Hegel. Hegel usó esa expresión para describir las consecuencias histórico-mundiales de la Batalla de Jena de 1806, en la que el ejército de la Francia napoleónica derrotó al reino de Prusia. Tras la batalla, los franceses ocuparon y gobernaron el sur y el oeste de Alemania. Hegel estuvo entre los pocos intelectuales alemanes prominentes que apoyó al régimen napoleónico, al que consideraba históricamente progresivo, y colaboraron con él.
La concepción hegeliana del “fin de la historia” tenía un componente negativo y uno positivo. El componente negativo era que la ideología dominante de la Europa feudal tardía —el absolutismo monárquico sancionado y apoyado por las iglesias cristianas— había perdido su antiguo poder de determinar el curso futuro de la historia. El componente positivo era que los principios liberales de la Revolución Francesa, tal y como Hegel los entendía (y como los representaba Napoleón), habían llegado a ser capaces de conquistarlo todo en el ámbito de las ideas y con el tiempo se establecería a lo largo de Europa un nuevo orden sociopolítico en conformidad con el nuevo Zeitgeist (espíritu de los tiempos).
De igual modo, la versión de Fukuyama del “fin de la historia” tenía componentes negativos y positivos. El componente negativo, desde luego, era la “muerte del comunismo”:
“Si bien todavía hay en el mundo poder comunista, éste ha dejado de reflejar una idea dinámica y atractiva. Quienes se consideran a sí mismos comunistas se ven obligados a librar continuas batallas de retaguardia para preservar algo de su antigua posición y su antiguo poder. Los comunistas se encuentran en la poco envidiable situación de defender un orden social viejo y reaccionario cuya hora ha pasado ya hace mucho, como los monárquicos que lograron llegar al siglo XX”.
—The End of History and the Last Man (El fin de la historia y el último hombre, 1992)
Aquí Fukuyama expresa lo que es una moneda corriente entre todas las tendencias de la ideología burguesa postsoviética.
Eran las conclusiones positivas que sacó del colapso del bloque soviético las que constituían el núcleo de su tesis del “fin de la historia”. Sostenía que los valores socioculturales y las correspondientes instituciones económicas y políticas del mundo capitalista occidental terminarían por imponerse eventualmente a escala global:
“Es en este marco donde el carácter marcadamente mundial de la revolución liberal adquiere una especial significación, puesto que constituye una evidencia más de que está operando un proceso que dicta un patrón evolutivo común para todas las sociedades humanas; en pocas palabras, algo así como una Historia Universal de la Humanidad en dirección a la democracia liberal...
“Y si hemos llegado a un punto en el que se ha vuelto difícil imaginar un mundo sustancialmente distinto al nuestro, en el que el futuro no representa de ninguna manera evidente u obvia una mejoría respecto a nuestro orden actual, luego entonces debe considerarse la posibilidad de que la Historia misma haya llegado a su fin” [énfasis en el original].
La noción de Fukuyama de una “revolución liberal” universalmente triunfante sufrió un denso fuego por parte de algunos voceros intelectuales prominentes del imperialismo estadounidense. Su principal antagonista fue Samuel P. Huntington, que contraponía su propia tesis del “choque de civilizaciones” al “fin de la historia” de Fukuyama. Refiriéndose a este último, Huntington comentó con condescendencia: “El momento de euforia del fin de la Guerra Fría generó una ilusión de armonía, que pronto se reveló como tal” (The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order [El choque de civilizaciones y la reconstrucción del orden mundial, 1996]). Sin duda, Huntington concordaba con Fukuyama en que ya nunca podría haber estados poderosos ni un movimiento político internacional con apoyo de masas que afirmara representar una alternativa universal, como el comunismo, al capitalismo tipo occidental y la “democracia”. Pero también sostenía que una buena parte del mundo —y en particular Rusia, el Oriente islámico y China— se vería dominada por gobiernos y movimientos políticos antioccidentales basados en valores y tradiciones nacionales y religioso-culturales:
“En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán entre clases sociales, entre ricos y pobres, ni entre otros campos económicamente definidos, sino entre pueblos provenientes de diferentes entidades culturales...
“La civilización occidental es la más poderosa y seguirá siéndolo durante muchos años. Sin embargo, comparado con el de otras civilizaciones, su poder está declinando. Cuando el Occidente intenta afirmar sus valores y proteger sus intereses, las sociedades no occidentales enfrentan una alternativa. Algunas intentan emularlo o colgarse de él. Otras sociedades confucianas e islámicas intentan expandir su propio poder militar y económico para resistir y ‘contrarrestar’ a Occidente. Un eje central de la política mundial posterior a la Guerra Fría es, pues, la interacción del poder y la cultura occidentales con el poder y la cultura de civilizaciones no occidentales”.
El debate Huntington/Fukuyama subraya la necesidad de que diferenciemos entre la creencia en la “muerte del comunismo”, que es generalizada y sigue siendo actual, y el limitado y efímero triunfalismo imperialista estadounidense en la secuela inmediata de la caída de la Unión Soviética.
Breves conclusiones
Una pregunta importante que enfrentamos puede ser formulada de este modo: ¿es posible que un levantamiento espontáneo, que implique a grandes sectores de la clase obrera, contra un gobierno derechista, pueda llevar a situaciones prerrevolucionarias o incluso revolucionarias (es decir, a órganos de poder dual) aun si la masa de los obreros y los trabajadores en general no aspira al socialismo? Yo creo que sí. Aunque nunca hemos experimentado semejante acontecimiento, no debemos descartarlo. Por ahora, nuestra tarea principal consiste en propagar una visión marxista del mundo con la expectativa de reclutar cantidades relativamente pequeñas de intelectuales izquierdistas y obreros avanzados. Parafraseando a John Maynard Keynes: cuando la realidad cambie, cambiarán nuestras perspectivas.
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2015.09.23 20:23 qryq Los estertores de la democracia representativa (2)

II. Los análisis de Marx y Lenin constituyen una herramienta indispensable para estudiar los temas del Estado y de la “democracia representativa” y situarlos en su contexto histórico, económico y social.
Lenin, al contrario de los teóricos burgueses del Estado que consideran que éste está por encima de las clases y actúa como árbitro entre ellas, dice que el Estado es un producto de la sociedad de clases y funciona como aparato de dominación y represión de las clases dominantes sobre las clases subordinadas. Todos sus estamentos desempeñan esa función: las élites y la burocracia gobernante, el ejército, la policía, la magistratura, el sistema educativo, etc.
A través del Estado, una minoría explotadora ejerce su dictadura sobre las mayorías explotadas. Aunque revista la forma de una democracia representativa.
Escribe Lenin: <>.
Y más adelante cita a Engels, quien escribía en 1891: << En la república democrática, la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero de un modo tanto más seguro, y lo ejerce, en primer lugar, mediante la "corrupción directa de los funcionarios" (Norteamérica), y, en segundo lugar, mediante la "alianza del gobierno con la Bolsa" (Francia y Norteamérica)>>.
Y continúa Lenin: <>… En la página siguiente Lenin cita nuevamente a Engels: <>.
De esta caracterización del Estado burgués, concluye Lenin que la primera tarea de una revolución socialista es DESTRUIR el aparato del Estado de la burguesía y erigir lo que el llama un “semiestado proletario” con características absolutamente distintas a las del Estado capitalista.
Dicho semiestado es también una dictadura, pues por su naturaleza, el Estado es la forma en que una clase ejerce su dictadura sobre otra u otras.
Pero a diferencia del Estado burgués, el “semiestado proletario” es la dictadura de las mayorías explotadas sobre las minorías explotadoras y debe ejercer la violencia contra estas en la medida que estas intenten por la violencia restablecer el sistema capitalista.
Desde el momento mismo de su instauración, el semiestado proletario comienza un largo proceso hacia su extinción que avanza en la medida en que al establecerse las bases económicas (la propiedad colectiva de los medios de producción) se van extinguiendo las clases y, por lo tanto, el antagonismo entre ellas.
Cesa entonces, dice Lenin, la administración sobre las personas y sólo resta la administración sobre las cosas.
Este proceso de progresiva extinción del Estado no puede producirse si no se profundizan los cambios económicos tendentes a suprimir totalmente la explotación capitalista. La experiencia indica que cuando no se sigue este camino es inevitable la regresión y la restauración del capitalismo y de la explotación que le es inherente.
También, como lo muestra la experiencia histórica, el estancamiento y la regresión puede producirse si no se profundiza permanentemente la democracia socialista. La profundización de la socialización de la economía y la profundización de la democracia socialista son interdependientes, son dos caras de la misma moneda: no puede haber democracia socialista sin economía socialista y tampoco puede haber y perdurar una economía socialista sin democracia socialista.
La democracia es, según la definición corriente, el sistema político de gobierno cuya autoridad emana del pueblo o como con cierto lirismo la definiera Lincoln :<< el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo>>.
Pero, ¿qué es la democracia en concreto en el contexto del sistema capitalista y qué debe ser la democracia socialista?
Lenin escribe: <>.
Los principios básicos de una democracia socialista los explica Lenin en el párrafo 2 (¿Con qué substituir la máquina del Estado una vez destruída? del Capítulo III (La experiencia de la Comuna de Paris de 1871. El análisis de Marx) del El Estado y la Revolución: En 1847, en el "Manifiesto Comunista", Marx daba a esta pregunta una respuesta todavía completamente abstracta, o, más exactamente, una respuesta que señalaba las tareas, pero no los medios para resolverlas. Sustituir la máquina del Estado, una vez destruida, por la "organización del proletariado como clase dominante", "por la conquista de la democracia": tal era la respuesta del "Manifiesto Comunista". Sin perderse en utopías, Marx esperaba de la experiencia del movimiento de masas la respuesta a la cuestión de qué formas concretas habría de revestir esta organización del proletariado como clase dominante y de qué modo esta organización habría de coordinarse con la "conquista de la democracia" más completa y más consecuente. En su "Guerra civil en Francia", Marx somete al análisis más atento la experiencia de la Comuna, por breve que esta experiencia haya sido. Citemos los pasajes más importantes de esta obra: En el siglo XIX, se desarrolló, procedente de la Edad Media, "el poder centralizado del Estado, con sus órganos omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura". Con el desarrollo del antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, "el Poder del Estado fue adquiriendo cada vez más el carácter de un poder público para la opresión del trabajo, el carácter de una máquina de dominación de clase. Después de cada revolución, que marcaba un paso adelante en la lucha de clases, se acusaba con rasgos cada vez más salientes el carácter puramente opresor del Poder del Estado". Después de la revolución de 1848-1849, el Poder del Estado se convierte en un "arma nacional de guerra del capital contra el trabajo". El Segundo Imperio lo consolida. La antítesis directa del Imperio era la Comuna. Era la forma definida de aquella república que no había de abolir tan sólo la forma monárquica de la dominación de clase, sino la dominación misma de clase. . . ¿En qué había consistido, concretamente, esta forma "definida" de la república proletaria, socialista? ¿Cuál era el Estado que había comenzado a crear?... La Comuna sustituye la máquina estatal destruida, aparentemente "sólo" por una democracia más completa: supresión del ejército permanente y completa elegibilidad y amovilidad de todos los funcionarios. Pero, en realidad, este "sólo" representa un cambio gigantesco de unas instituciones por otras de un tipo distinto por principio. Aquí estamos precisamente ante uno de esos casos de "transformación de la cantidad en calidad": la democracia, llevada a la práctica del modo más completo y consecuente que puede concebirse, se convierte de democracia burguesa en democracia proletaria, de un Estado (fuerza especial para la represión de una determinada clase) en algo que ya no es un Estado propiamente dicho. Todavía es necesario reprimir a la burguesía y vencer su resistencia. Esto era especialmente necesario para la Comuna, y una de las causas de su derrota está en no haber hecho esto con suficiente decisión. Pero aquí el órgano represor es ya la mayoría de la población y no una minoría, como había sido siempre, lo mismo bajo la esclavitud y la servidumbre que bajo la esclavitud asalariada. ¡Y, desde el momento en que es la mayoría del pueblo la que reprime por sí misma a sus opresores, no es ya necesaria una "fuerza especial" de represión! En este sentido, el Estado comienza a extinguirse. En vez de instituciones especiales de una minoría privilegiada (la burocracia privilegiada, los jefes del ejército permanente), puede llevar a efecto esto directamente la mayoría, y cuanto más intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del Poder del Estado tanto menor es la necesidad de dicho Poder. En este sentido, es singularmente notable una de las medidas decretadas por la Comuna, que Marx subraya: la abolición de todos los gastos de representación, de todos los privilegios pecuniarios de los funcionarios, la reducción de los sueldos de todos los funcionarios del Estado al nivel del "salario de un obrero". Aquí es precisamente donde se expresa de un modo más evidente el viraje de la democracia burguesa a la democracia proletaria, de la democracia de la clase opresora a la democracia de las clases oprimidas, del Estado como "fuerza especial " para la represión de una determinada clase a la represión de los opresores por la fuerza conjunta de la mayoría del pueblo, de los obreros y los campesinos. ¡Y es precisamente en este punto tan evidente — tal vez el más importante, en lo que se refiere a la cuestión del Estado — en el que las enseñanzas de Marx han sido más relegadas al olvido! En los comentarios de popularización — cuya cantidad es innumerable — no se habla de esto. "Es uso" guardar silencio acerca de esto, como si se tratase de una "ingenuidad" pasada de moda, algo así como cuando los cristianos, después de convertirse el cristianismo en religión del Estado, se "olvidaron" de las "ingenuidades" del cristianismo primitivo y de su espíritu democrático-revolucionario. La reducción de los sueldos de los altos funcionarios del Estado parece "simplemente" la reivindicación de un democratismo ingenuo, primitivo. Uno de los "fundadores" del oportunismo moderno, el ex-socialdemócrata E. Bernstein, se ha dedicado más de una vez a repetir esas burlas burguesas triviales sobre el democratismo "primitivo". Como todos los oportunistas, como los actuales kautskianos, no comprendía en absoluto, en primer lugar, que el paso del capitalismo al socialismo es imposible sin un cierto "retorno" al democratismo "primitivo" (pues ¿cómo, si no, pasar a la ejecución de las funciones del Estado por la mayoría de la población, por toda la población en bloque?); y, en segundo lugar, que este "democratismo primitivo", basado en el capitalismo y en la cultura capitalista, no es el democratismo primitivo de los tiempos prehistóricos o de la época precapitalista. La cultura capitalista ha creado la gran producción, fábricas, ferrocarriles, el correo y el teléfono, etc., y sobre esta base, una enorme mayoría de las funciones del antiguo "Poder del Estado" se han simplificado tanto y pueden reducirse a operaciones tan sencillísimas de registro, contabilidad y control, que estas funciones son totalmente asequibles a todos los que saben leer y escribir, que pueden ejecutarse en absoluto por el "salario corriente de un obrero", que se las puede (y se las debe) despojar de toda sombra de algo privilegiado y "jerárquico". La completa elegibilidad y la amovibilidad en cualquier momento de todos los funcionarios sin excepción; la reducción de su sueldo a los límites del "salario corriente de un obrero": estas medidas democráticas, sencillas y "evidentes por sí mismas", al mismo tiempo que unifican en absoluto los intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo. Estas medidas atañen a la reorganización del Estado, a la reorganización puramente política de la sociedad, pero es evidente que sólo adquieren su pleno sentido e importancia en conexión con la "expropiación de los expropiadores" ya en realización o en preparación, es decir, con la transformación de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción en propiedad social.
Hasta aquí la cita de Lenin.
Algunas páginas más adelante Lenin precisa: <>.
Más adelante, en el Párrafo 2 del Capítulo VI de El Estado y la Revolución, Lenin insiste: <>.
Y Lenin agrega en una de las últimas páginas <>.
Las ideas de Marx y de Lenin sobre el Estado conservan plena actualidad pues no consisten en una representación idealista, ahistórica, estática y esquemática del mismo sino que, partiendo de sus múltiples aspectos, en un proceso de síntesis rescatan sus rasgos esenciales que persisten, pues no es un Estado abstracto, sino un Estado capitalista, que se va adaptando a las cambiantes condiciones del sistema dominante. Es el método de análisis expuesto por Marx, entre otros lugares de su obra en la “Introducción a la crítica de la economía política, 1857, Cap. III, El método”.
 (Continuará) 
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